
Una familia de Lloret denuncia la falta de recursos para atender a menores con necesidades especiales
Una madre de Lloret de Mar, O.T., se ha puesto en contacto con este medio para hacer pública la situación que ha vivido al intentar inscribir a sus dos hijas de siete años en el Casalet de la piscina municipal durante la primera semana de septiembre. Según explica, ambas niñas conocen perfectamente las instalaciones, ya que acuden a natación desde los tres años y anteriormente también habían participado en el Casalet sin que se produjera ningún problema. Sin embargo, en esta ocasión, después de formalizar la inscripción y abonar el importe correspondiente, la familia recibió una llamada en la que se le comunicó que una de las menores, que tiene TEA, finalmente no podía asistir por falta de recursos de apoyo.
«No puede ser que a una de mis hijas sí y a la otra no»
«Soy O.T. y les quiero exponer lo que me ha ocurrido», comienza explicando esta madre en su carta. Según relata, hace aproximadamente una semana llamó por la mañana a la piscina municipal para consultar si quedaban plazas para la primera semana de septiembre y poder apuntar a sus dos hijas al Casalet. En esa conversación informó de que una de ellas tiene TEA y, siempre según su relato, desde la piscina le confirmaron que había plazas disponibles, le calcularon el importe, le explicaron el horario y le indicaron que para completar el proceso debía acudir presencialmente. Por la tarde se desplazó hasta las instalaciones y formalizó las inscripciones.
La madre asegura que volvió a explicar durante el proceso que una de sus hijas tiene TEA. También quiso dejar claro que las dos niñas están familiarizadas con la piscina, puesto que llevan años acudiendo a clases de natación y ya habían participado anteriormente en el propio Casalet. Por ese motivo, después de realizar el pago, la familia entendió que la situación estaba resuelta y que ambas podrían disfrutar de la actividad durante esos días.
La llamada llegó varios días después de formalizar el pago
Pero la situación cambió unos días más tarde. Según explica O.T., cuatro o cinco días después de realizar la inscripción, concretamente el viernes por la mañana, recibió una llamada en la que le comunicaron que no podían admitir a su hija con TEA, mientras que su hermana sí podía acudir. El motivo que le trasladaron, según su testimonio, era la falta de suficientes «vetlladores» para atender a menores que necesitan este tipo de apoyo. La familia fue informada de que actualmente solo disponían de una profesional del Ayuntamiento y que esta ya estaba asignada a otro niño.
La situación generó indignación en la familia, especialmente porque la inscripción ya se había formalizado y el servicio había sido abonado. La madre también explica que preguntó cómo podía recuperar el dinero correspondiente a la plaza que finalmente no podía utilizar su hija y que le indicaron que debía tramitarlo mediante una instancia genérica. «Me parece injusto que para cobrar el servicio todo sea inmediato y, en cambio, para devolver el dinero haya que realizar trámites», señala, añadiendo que incluso se encontró con problemas a la hora de realizar el procedimiento a través de la página del Ayuntamiento.
«Nos dijeron que debíamos buscar nosotros una solución»
O.T. asegura que también trasladó la situación al Ayuntamiento, donde, según explica, le comunicaron que eran conocedores de las dificultades que se producen en estas fechas y que no disponían de más «vetlladores». La respuesta que recibió, siempre según su relato, fue que la familia debía buscar una solución por su cuenta. Una situación que, para esta madre, pone sobre la mesa una cuestión que va mucho más allá de la inscripción de sus dos hijas en una actividad concreta.
«Finalmente encontraremos una solución, como siempre hacemos», explica O.T., pero insiste en que se encuentra «muy molesta» por lo sucedido. Su reclamación, asegura, no se limita únicamente al caso de su hija, sino que pretende visibilizar las dificultades que pueden encontrarse otras familias con menores con necesidades especiales cuando necesitan acceder a actividades durante los periodos no lectivos.
«No pedimos privilegios, pedimos recursos y soluciones»
La madre reivindica que las familias con hijos con necesidades especiales también tienen que poder organizar su día a día y conciliar su vida laboral y familiar. «Nosotros también trabajamos, pagamos impuestos, pagamos tasas y hacemos todo lo posible para cubrir terapias y necesidades de nuestros hijos. No pedimos privilegios, pedimos recursos y soluciones», afirma en su carta.
Uno de los aspectos que más le preocupa es precisamente que se trate de dos hermanas que querían participar juntas en la misma actividad y que finalmente una pueda acudir y la otra no. «No puede ser que, si tienes dos hijas, te digan que una puede asistir al Casalet y la otra no. Si una de mis hijas va, la otra también debe poder hacerlo», sostiene.
La petición de una mayor previsión
Por este motivo, O.T. considera que la situación debería servir para abrir un debate y buscar soluciones que permitan disponer de los recursos necesarios para atender a estos menores. La madre apunta especialmente a la necesidad de mejorar la previsión ante los cambios del calendario escolar, ya que los periodos no lectivos y las necesidades de conciliación de las familias pueden variar de un año a otro. «Si cada año el calendario escolar es diferente, debería existir una mayor previsión y disponibilidad de recursos», reclama.
La carta termina con una petición clara: que el problema se ponga «encima de la mesa» y que se estudien soluciones para las familias que se encuentran en situaciones similares. «Porque nuestros hijos con necesidades especiales también tienen derecho a tener un sitio», concluye la madre, que ha querido compartir públicamente su experiencia con la esperanza de que pueda servir para encontrar una solución y para que en el futuro se puedan poner los medios necesarios.