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Lloret arranca el curso con 5.549 alumnos y varios frentes abiertos, falta de profesores, calor en las aulas y protestas

El nuevo curso escolar ha comenzado en Lloret de Mar con miles de alumnos regresando a las aulas, pero también con un buen puñado de reivindicaciones encima de la mesa. En total, 5.549 estudiantes afrontan el curso 2026-2027 en las diferentes etapas educativas del municipio, en un inicio marcado por las protestas del profesorado, la falta de docentes en algunos centros, las elevadas temperaturas dentro de determinadas aulas y las reclamaciones de las familias. A todo ello se añade una cuestión especialmente importante en Lloret: la petición de un nuevo módulo de bachillerato para el Institut Sant Quirze, que se presenta como uno de los asuntos educativos a seguir durante los próximos meses.

Las cifras dejan claro el peso que tiene la comunidad educativa en el municipio. Según los datos facilitados, este curso hay 206 alumnos en las guarderías, 3.084 en Infantil y Primaria, 1.670 en Secundaria y 589 en Bachillerato y Ciclos Formativos. Sumadas todas las etapas, Lloret alcanza los 5.549 estudiantes, una cifra que vuelve a poner a prueba la capacidad de organización de los centros y los recursos disponibles para atender las necesidades educativas de una población escolar numerosa.

El regreso a las clases, sin embargo, no se ha producido en un escenario de plena normalidad. Desde los primeros días de septiembre han vuelto a aparecer reivindicaciones que ya venían preocupando a docentes y familias y que, lejos de resolverse con el inicio del curso, podrían continuar condicionando el día a día de los centros durante los próximos meses.

Una de las principales preocupaciones que se han puesto sobre la mesa es la falta de profesorado en algunos centros educativos. La ausencia de docentes suficientes puede afectar directamente a la organización de las clases, obligar a reorganizar horarios y aumentar la carga de trabajo del resto de profesionales. Por este motivo, la cobertura de las plazas necesarias aparece entre las primeras reclamaciones de este arranque de curso.

A esta situación se suma la reivindicación para reducir las ratios de alumnos por aula. La comunidad educativa reclama grupos más reducidos para mejorar la atención individual de los estudiantes y facilitar el trabajo del profesorado. No se trata únicamente de una cuestión de comodidad: disponer de menos alumnos por clase permite adaptar mejor los ritmos de aprendizaje, detectar dificultades con mayor rapidez y ofrecer una atención más cercana, especialmente en aquellos grupos donde existen necesidades educativas muy diversas.

El calor dentro de las aulas vuelve a generar preocupación

El inicio de septiembre ha traído además otro problema cada vez más presente en los primeros y últimos meses del calendario escolar: las altas temperaturas dentro de determinadas aulas. Familias y miembros de la comunidad educativa reclaman que los centros estén preparados para afrontar episodios de calor y que estudiantes y profesores puedan desarrollar la actividad lectiva en unas condiciones adecuadas.

La preocupación se centra especialmente en aquellos espacios que pueden alcanzar temperaturas muy elevadas durante las horas centrales del día. Las familias consideran necesario avanzar en medidas que permitan adaptar los edificios escolares a esta realidad, ya sea mediante sistemas de climatización, mejoras estructurales o soluciones que permitan rebajar la temperatura. Con el calor todavía muy presente durante septiembre, la climatización de los centros vuelve así a convertirse en una de las asignaturas pendientes.

Las familias del Sant Quirze reclaman un nuevo módulo de bachillerato

En Lloret de Mar, uno de los asuntos que tendrá un seguimiento especialmente cercano durante este curso es el futuro del bachillerato en el Institut Sant Quirze. Las familias reclaman la creación de un nuevo módulo que permita dar respuesta a las necesidades existentes en esta etapa educativa y mejorar la capacidad del centro para atender la demanda.

La petición mantiene abierta una incógnita importante sobre cómo evolucionará el bachillerato durante el curso y qué respuesta recibirán finalmente las familias. La reclamación se suma al resto de cuestiones educativas que afectan al municipio, pero tiene una dimensión muy concreta: garantizar que los jóvenes de Lloret puedan disponer de suficientes opciones y plazas para continuar sus estudios postobligatorios sin que la falta de espacio o recursos limite sus posibilidades.

Un curso que empieza con deberes pendientes

El curso 2026-2027 comienza, por tanto, con 5.549 alumnos en las aulas de Lloret y con varios asuntos que seguirán marcando la agenda educativa. La cobertura de las plazas de profesorado, la reducción de las ratios, las condiciones térmicas de los centros y la situación del bachillerato en el Sant Quirze aparecen entre las principales preocupaciones planteadas por profesores y familias.

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