Momentos de mucha tensión esta semana en la playa de Lloret, después de que una mujer de 50 años sufriera una crisis convulsiva mientras se encontraba dentro del agua. La rápida intervención del servicio de socorrismo permitió localizarla y sacarla de la zona de rompiente cuando estaba inconsciente, aunque continuaba respirando. Ya fuera del mar, los profesionales comenzaron a asistirla y administrarle oxígeno, pero la situación volvió a complicarse al sufrir una segunda crisis antes de la llegada de los servicios sanitarios. Finalmente, fue evacuada en ambulancia con las constantes vitales estables.
Una crisis dentro del agua y una intervención inmediata
Según ha podido saber Lloret Gaceta a través del servicio de socorrismo, la bañista, que padecería epilepsia, se encontraba dentro del agua cuando sufrió la primera crisis convulsiva. Los socorristas detectaron la emergencia y acudieron rápidamente hasta su posición, consiguiendo extraerla de una zona especialmente delicada como es la rompiente, donde el movimiento del agua puede dificultar todavía más una actuación de rescate.
Cuando fue sacada del mar, la mujer se encontraba inconsciente pero mantenía la respiración espontánea, circunstancia por la que no fue necesario iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar. Los profesionales procedieron entonces a colocarla en una situación segura, vigilar su estado y administrarle oxígeno mientras se coordinaba la llegada de los recursos sanitarios.
Una segunda crisis mientras recibía asistencia
La emergencia no terminó al sacar a la bañista del agua. Mientras permanecía atendida por los socorristas y recibía oxígeno, sufrió una segunda crisis convulsiva. La situación obligó al personal a mantener una vigilancia constante tanto de la vía respiratoria como de sus constantes vitales hasta que los sanitarios pudieron hacerse cargo de ella.
Finalmente, la mujer fue trasladada en ambulancia después de ser estabilizada en la propia playa. Según la información facilitada a este medio, abandonó la playa con las constantes vitales estables. No ha trascendido posteriormente su evolución ni tampoco el centro hospitalario al que fue evacuada.
El estado del mar complicó especialmente la jornada
El rescate se produjo en un contexto de condiciones marítimas adversas en el litoral de Lloret de Mar. En el momento del incidente, la playa ya mantenía izada la bandera amarilla, que obliga a extremar las precauciones durante el baño. Posteriormente, ante el empeoramiento del estado del mar, acabó colocándose la bandera roja, que supone directamente la prohibición de entrar al agua.
La situación complicada no se ha limitado. Este jueves, el servicio de socorrismo tuvo que realizar tres rescates acuáticos en Cala Boadella como consecuencia de las condiciones del mar. Una sucesión de intervenciones que vuelve a evidenciar hasta qué punto la situación puede cambiar rápidamente en la costa y cómo un baño aparentemente normal puede convertirse en una emergencia en cuestión de segundos.
Máxima precaución ante la previsión de condiciones similares
Las previsiones apuntan a que este viernes podrían mantenerse unas condiciones marítimas similares, por lo que desde el entorno del servicio de socorrismo se insiste en la necesidad de respetar en todo momento la señalización y las indicaciones de los profesionales. Con bandera amarilla el baño está permitido, pero requiere especial prudencia, mientras que con bandera roja está completamente prohibido entrar al agua.
El episodio demuestra además que una emergencia médica dentro del mar puede agravarse de forma inmediata. Una pérdida de consciencia, una crisis convulsiva o cualquier otra situación que en tierra ya requiere asistencia urgente adquiere una dificultad añadida cuando ocurre dentro del agua, especialmente si existe oleaje o se produce en una zona de rompiente. En este caso, la rápida actuación de los socorristas permitió sacar a la mujer del mar, mantenerla asistida y entregarla posteriormente a los servicios sanitarios en situación estable.
El respeto a las banderas, clave para evitar nuevas emergencias
Con varias intervenciones registradas en pocos días y unas condiciones marítimas que continúan siendo complicadas, el mensaje vuelve a ser especialmente claro para quienes acudan a las playas de Lloret: seguir las indicaciones de los socorristas y respetar las banderas puede resultar decisivo. La bandera amarilla exige aumentar considerablemente la prudencia y evitar situaciones de riesgo, mientras que la roja no deja margen a interpretaciones: el baño está prohibido.
