Durante casi dos décadas, Lloret de Mar ha sido el punto de partida de una de las pruebas más emblemáticas de la colombofilia española. Sin embargo, este 2026 la tradicional «Suelta Reina» ha cambiado de ubicación de forma excepcional y las palomas mensajeras han sido liberadas desde Canet de Mar. A pesar de este cambio puntual, la competición conserva intacto su prestigio y continúa siendo el gran desafío de la temporada para los clubes de la Federación Colombófila Gallega, que cada verano ponen a prueba a sus mejores ejemplares en un recorrido que puede alcanzar casi los 1.000 kilómetros hasta distintos puntos de Galicia.
Una prueba con casi dos décadas de historia ligada a Lloret
La conocida como «Suelta Reina» es la carrera más importante del calendario para la colombofilia gallega. Desde 2007, la salida de esta competición se había realizado de manera ininterrumpida desde Lloret de Mar, convirtiendo al municipio en un referente para los aficionados a este deporte. Antes de esa fecha, entre 1966 y 2006, la prueba de mayor distancia partía desde Girona, aunque posteriormente se decidió trasladarla a Lloret manteniendo recorridos similares, con distancias superiores a los 900 kilómetros para las provincias de A Coruña y Pontevedra y de más de 850 kilómetros para Lugo.
David Rodríguez, presidente del Club de Palomas Mensajeras de Vigo, explica que Lloret de Mar representa mucho más que un simple punto de salida. Según señala, la localidad se ha convertido con el paso de los años en la identidad más reconocible de la colombofilia gallega y en el escenario asociado a su carrera más representativa, una cita que cada verano concentra la atención de numerosos aficionados de toda España.
Las mejores palomas frente al mayor reto de la temporada
La temporada deportiva comienza habitualmente a finales de marzo con pruebas de velocidad, medio fondo y fondo. Solo después de superar con éxito todas esas carreras, las mejores palomas obtienen el derecho a participar en esta exigente competición final (más de 300). Según explica Rodríguez, en esta suelta participan ejemplares de entre dos y cuatro años que han demostrado durante toda la campaña que están preparados para afrontar un recorrido de casi mil kilómetros.
La liberación de las aves se realiza siempre al amanecer, entre las 6:30 y las 7:00 horas, aprovechando las primeras horas de luz y evitando las temperaturas más elevadas del verano. Dependiendo de las condiciones meteorológicas, algunas palomas pueden completar el trayecto hasta Vigo en aproximadamente 12 horas de vuelo. El espectáculo resulta especialmente llamativo por la extraordinaria capacidad de orientación de estas aves, capaces de regresar a su palomar tras recorrer más de 900 kilómetros.
Un viaje preparado al detalle para garantizar el bienestar de las aves
La logística que rodea esta competición comienza varios días antes de la suelta. Las palomas fueron encestadas el 16 de julio por la tarde y emprendieron el viaje hacia Cataluña durante la noche, una medida que se adopta mayoritariamente para favorecer el bienestar de los animales durante el traslado. Una vez llegaron a destino fueron alimentadas y permanecieron descansando hasta la madrugada del 18 de julio, momento en el que fueron liberadas para iniciar el largo regreso hacia Galicia.
Rodríguez también aprovecha para desmontar uno de los mitos más conocidos sobre las palomas mensajeras. Explica que los colombófilos no enseñan el camino a las aves, sino que aprovechan su extraordinario sentido de la orientación. El trabajo de los criadores consiste en prepararlas física y mentalmente para afrontar un desafío de estas características, ya que el único objetivo de las palomas es regresar a su hogar.
Un cambio puntual que no borra el vínculo con Lloret
Aunque este año la salida se ha realizado desde Canet de Mar por circunstancias excepcionales, la competición mantiene intacto su reconocimiento como una de las pruebas de gran fondo más exigentes y prestigiosas de la colombofilia española. Para muchos aficionados gallegos, Lloret de Mar seguirá siendo el gran símbolo de una carrera que durante casi veinte años ha puesto a prueba a las mejores palomas mensajeras y que continúa emocionando cada verano con un desafío deportivo tan espectacular como poco conocido.