
- La gestión del servicio de hamacas en la playa de Fenals ha motivado la queja de un vecino de Lloret de Mar, que ha querido compartir su experiencia a través de la sección Cartas al Director de Lloret Gaceta. En su escrito denuncia lo que considera una ocupación excesiva del espacio público por parte de la empresa concesionaria, así como el trato recibido por varios familiares durante una jornada de playa. El vecino pide al Ayuntamiento que revise esta situación y garantice que tanto residentes como visitantes puedan disfrutar libremente de un espacio que considera de todos.
«Nos están echando de nuestra propia playa»
Me llamo Ricard Santafé y quiero trasladar la situación que vivieron recientemente unos familiares míos en la playa de Fenals, además de expresar mi preocupación por lo que, a mi entender, supone una progresiva privatización de un espacio que siempre ha sido público.
Durante estos días de verano, unos familiares extranjeros acudieron al servicio de hamacas situado junto a la riera de Fenals. Su intención era alquilar una única hamaca, pero les informaron de que esa posibilidad no existía y que únicamente podían contratar un paquete formado por dos hamacas y una sombrilla por 30 euros.
Una situación que terminó con la familia abandonando la playa

Mientras ellos utilizaban las hamacas, una tercera persona, la madre de la joven decidió sentarse tranquilamente sobre su toalla en la arena, al lado de su familia. Sin embargo un trabajador del servicio le exigió de forma hostil que abandonara el espacio delimitado por unas cuerdas verdes, asegurando que aquella zona era de uso exclusivo para los clientes de las hamacas.
La situación generó tal incomodidad que decidieron marcharse apenas diez minutos después de haber llegado. Cuando solicitaron la devolución del importe abonado, su petición fue rechazada.
«Antes existía convivencia entre todos los usuarios»
Los vecinos que conocemos Fenals desde hace años sabemos que este funcionamiento no siempre ha sido así. Con la anterior concesión, las hamacas se instalaban de manera progresiva en función de la demanda, permitiendo que convivieran sin problemas quienes optaban por alquilar una hamaca y quienes preferían disfrutar de la playa con su propia toalla. Nunca se acotaban grandes zonas de arena ni se daba la sensación de que parte de la playa dejaba de ser de uso libre.

En cambio, considero que el modelo actual consiste en ocupar desde primera hora una amplia superficie con hamacas, muchas de ellas vacías, reduciendo el espacio disponible para el resto de usuarios. No creo que sea un hecho aislado. Yo mismo he presenciado cómo se invitaba a marcharse a turistas simplemente por sentarse cerca de hamacas que ni siquiera estaban ocupadas.
Como ciudadano, entiendo que únicamente el Ayuntamiento de Lloret de Mar tiene la potestad para organizar y delimitar los espacios de la playa. No considero adecuado que una empresa privada pueda parcelar el dominio público mediante cuerdas sujetas con estacas en la arena, reforzando además esa sensación de exclusividad con carteles que, según he podido comprobar, no muestran ningún distintivo oficial del Ayuntamiento.
Desde mi punto de vista, esta práctica no solo resulta cuestionable desde el punto de vista del uso del espacio público, sino que también puede representar un riesgo para niños y personas mayores al existir cuerdas y estacas distribuidas por la arena.
Por todo ello, quiero pedir públicamente al Ayuntamiento que revise estas prácticas y compruebe que se cumplen las condiciones de la concesión. La playa pertenece a todos: a quienes desarrollan su actividad económica durante el verano, a los turistas que nos visitan y a los vecinos que vivimos en Lloret durante todo el año. Todos deberíamos poder disfrutar de nuestras playas en igualdad de condiciones.
Gracias por llegar hasta aquí
Ricard Santafé, un vecino de Lloret