Dos emergencias de máxima gravedad en menos de 24 horas han sacudido las playas de Lloret de Mar y han vuelto a poner sobre la mesa la importancia de la prevención de los ahogamientos y de contar con un servicio de salvamento suficientemente dimensionado. Mientras una mujer consiguió sobrevivir gracias a la rápida actuación de los socorristas en Cala Canyelles, un hombre de 70 años perdió la vida al verse atrapado por una corriente en la playa de Fenals. Dos intervenciones muy diferentes, pero con un mismo denominador común: la rapidez de actuación de los equipos de rescate y la necesidad de seguir reforzando la seguridad en el litoral.
Una mujer logra sobrevivir tras sufrir una parada cardiorrespiratoria en Cala Canyelles

El primero de los incidentes se produjo durante la tarde del jueves 23 de julio, alrededor de las 17.45 horas, en uno de los extremos de Cala Canyelles. Según fuentes del servicio de socorrismo, una persona recorrió cerca de 200 metros hasta el puesto de vigilancia para alertar de que una mujer de aproximadamente 50 años se encontraba inconsciente sobre la arena.
Los dos socorristas destinados en la cala acudieron inmediatamente con el material sanitario y localizaron a la mujer inconsciente, con espuma en la boca y síntomas compatibles con una posible crisis convulsiva. Instantes después, la afectada entró en parada cardiorrespiratoria, lo que obligó a iniciar de forma inmediata las maniobras de reanimación cardiopulmonar. Durante la intervención, un usuario de la playa colaboró con los profesionales hasta la llegada de los recursos sanitarios. Gracias a la rápida actuación conjunta, la mujer recuperó las constantes vitales y fue evacuada en un helicóptero medicalizado, abandonando la playa estabilizada. Por el momento no ha trascendido públicamente cuál ha sido su evolución posterior en el hospital.
Un hombre fallece tras quedar atrapado por una corriente en Fenals

La segunda emergencia tuvo lugar apenas un día después, el viernes 24 de julio, coincidiendo con la festividad de Santa Cristina. Un hombre de 70 años se encontró en serias dificultades cuando intentaba salir de una corriente de agua formada junto al canal habilitado para la entrada y salida de embarcaciones en la playa de Fenals, una zona donde los profesionales aseguran que se generan corrientes y remolinos con cierta frecuencia.
Un socorrista detectó la situación desde el puesto de vigilancia y se lanzó inmediatamente al agua para rescatar al bañista. Consiguió llevarlo hasta la orilla, donde el hombre presentaba un importante agotamiento después de luchar contra la fuerza de la corriente. Los socorristas iniciaron la asistencia y las maniobras de ventilación, pero poco después el afectado entró en parada cardiorrespiratoria, coincidiendo con la llegada de los equipos sanitarios. Pese a los esfuerzos realizados durante la reanimación, no fue posible salvar su vida. Desde la sección sindical del servicio de socorrismo recuerdan que esta zona ya ha requerido varios rescates a lo largo de la temporada debido a las características de las corrientes que se forman junto al canal de navegación.
El Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos reabre el debate sobre el servicio de salvamento
Los dos sucesos se han producido precisamente en torno al Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, celebrado cada 25 de julio e impulsado por Naciones Unidas y coordinado por la Organización Mundial de la Salud. La jornada busca recordar que una gran parte de estas muertes pueden evitarse mediante una correcta planificación, vigilancia, formación y recursos adecuados.
Aprovechando esta fecha, la Sección Sindical de CGT de los Socorristas de Lloret de Mar ha reclamado una revisión profunda del actual modelo de salvamento del municipio. Los representantes de los trabajadores sostienen que la prevención comienza mucho antes de que una persona entre en dificultades dentro del agua y defienden que el diseño del servicio, el presupuesto y los medios disponibles son determinantes para reducir riesgos.
Entre las principales reivindicaciones figuran una mayor dotación de personal en determinados puntos del litoral, ampliar el periodo anual de vigilancia debido al aumento de bañistas fuera de la temporada tradicional, extender los horarios en las calas, mejorar los puestos de observación, optimizar el uso de la megafonía, reforzar el seguimiento de la empresa adjudicataria y disponer de instalaciones adecuadas para la preparación física de los socorristas. Además, consideran que el próximo contrato del servicio, que finalizará a principios del próximo año, representa una oportunidad para diseñar un modelo más adaptado a la realidad de un municipio con una elevada afluencia turística durante buena parte del año.
Un año especialmente preocupante para los ahogamientos en España
La preocupación llega además en un contexto especialmente delicado. Según los datos del Informe Nacional de Ahogamientos, España registró 92 fallecimientos por ahogamiento durante el mes de junio de 2026, el peor dato mensual desde que existen registros. En el acumulado de los seis primeros meses del año se contabilizaron 217 víctimas mortales, de las cuales 16 eran menores de edad únicamente durante el mes de junio.
Los dos episodios vividos en Lloret reflejan las dos caras de una misma realidad. En Cala Canyelles, la rápida actuación de los socorristas permitió recuperar la vida de una mujer que había entrado en parada cardiorrespiratoria. En Fenals, pese al rescate inmediato y a todos los intentos de reanimación realizados tanto por los profesionales del salvamento como por los equipos sanitarios, no fue posible evitar el fallecimiento del bañista. Para quienes trabajan cada día en las playas, ambos casos evidencian que disponer de socorristas formados y suficientes, bien distribuidos, con medios adecuados y una planificación eficaz continúa siendo uno de los pilares fundamentales para salvar vidas.