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“Mi mujer está viva gracias a ellos”: el emotivo agradecimiento de un vecino a quienes salvaron una vida en Lloret

Hay historias que empiezan con un enorme susto y que, con el paso de los días, terminan convirtiéndose también en una historia de solidaridad, humanidad y esperanza. Es lo que ocurrió el pasado 23 de julio en la playa de Cala Canyelles, en Lloret de Mar, donde una mujer sufrió un grave incidente y tuvo que ser atendida de urgencia después de ser sacada del agua. En aquellos momentos de máxima tensión, varias personas que se encontraban en la playa no dudaron en intervenir, mientras los servicios de emergencia se movilizaban para intentar salvarle la vida. Ahora, su marido, Joan Carles T., ha querido hacer público su agradecimiento a todas aquellas personas, muchas de ellas completamente desconocidas, que aquel día hicieron todo lo posible para ayudar a su esposa.

“Mi mujer está viva gracias a ellos”

Joan Carles ha querido compartir su experiencia porque, según explica, no tenía otra manera de hacer llegar su agradecimiento a todas las personas que participaron en el rescate. Su mensaje es mucho más que un simple agradecimiento: es también un reconocimiento a la reacción de unos bañistas que, ante una situación límite, dejaron a un lado cualquier duda y se lanzaron a ayudar. “Me cuesta mucho no emocionarme cuando escribo estas líneas”, explica, recordando aquel 23 de julio, “no solo porque aquel 23 de julio salvasteis la vida de mi mujer, sino por el agradecimiento infinito que siento hacia la condición humana, hacia hombres y mujeres que, de forma inesperada, se confabularon para obrar el más extraordinario de los milagros”.

El marido recuerda especialmente los primeros minutos, cuando consiguió sacar a su esposa del agua y comprobó que la situación era extremadamente grave. Mientras veía cómo su vida parecía escaparse, comenzaron a aparecer personas dispuestas a ayudar. Entre ellas se encontraban dos enfermeras sevillanas, que iniciaron las primeras maniobras de reanimación, además de otra mujer que colaboró con ellas. También hubo personas que permanecieron junto a la afectada durante todo el proceso, un joven que realizó el aviso al teléfono de emergencias y otro que se encargó de alertar al puesto de socorrismo de la playa.

Una cadena de ayuda que comenzó entre los bañistas

Lo que ocurrió aquel día fue, en palabras de Joan Carles, una auténtica cadena humana de ayuda. Cada persona aportó lo que podía en un momento en el que cada segundo resultaba importante. Los primeros auxilios comenzaron allí mismo, entre los propios bañistas, antes de que llegaran los profesionales de emergencias. Para la familia, aquellos gestos de personas que ni siquiera conocían a la mujer han adquirido ahora un valor imposible de medir.

Joan Carles también ha querido reconocer expresamente la actuación de los socorristas, que se incorporaron rápidamente al operativo, y de los profesionales del Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM), que continuaron con la asistencia. A ellos se suma la intervención de la Policía Local de Lloret de Mar, que acordonó la zona y facilitó el aterrizaje del helicóptero medicalizado. Una sucesión de actuaciones que permitió avanzar en la atención de la mujer y trasladarla posteriormente para recibir asistencia hospitalaria.

Del susto en Cala Canyelles al hospital

Después de la intervención en la playa, la mujer fue atendida posteriormente en el Hospital Josep Trueta y en el Hospital Germans Trias i Pujol, conocido como Can Ruti, donde continúa recuperándose. Su marido explica que la evolución está siendo progresiva y que actualmente se encuentra ingresada en Can Ruti. “Mi mujer se está recuperando poco a poco en el hospital de Can Ruti”, explica Joan Carles, que reconoce que estos días se siente “un hombre absolutamente feliz, acaso mucho más de lo que lo fui antes del 23 de julio”.

La experiencia, como él mismo reconoce, ha supuesto un auténtico punto de inflexión en su vida. Después de vivir una situación así, asegura que cambian las perspectivas y la manera de mirar el mundo. “Estas experiencias marcan un punto de inflexión, un cambio en tus perspectivas vitales y en tu forma de ver el mundo”, señala. Y añade una reflexión que resume lo que ha supuesto para ambos todo lo ocurrido: “Adquirimos conocimientos escuchando y leyendo, pero solo aprendemos viviendo”.

Un agradecimiento que no quiere dejar a nadie atrás

En su mensaje, Joan Carles reconoce que seguramente hubo más personas que ayudaron aquel día y cuyos nombres ni siquiera conoce. “Seguro que me olvido de otras personas anónimas que me ayudaron, pero estaba tan aterrado que apenas consigo recordar mucho más de aquella tarde”, admite. Precisamente por eso, su agradecimiento se dirige también a todos aquellos que estuvieron allí y que quizá nunca sepan hasta qué punto su intervención fue importante para la familia.

Más allá de su propia experiencia, Joan Carles asegura que lo ocurrido en Cala Canyelles le ha permitido comprobar de primera mano la capacidad de las personas para reaccionar cuando alguien necesita ayuda. “Sí, me emociono porque mi mujer está viva, pero también me emociona y me enorgullece ver de lo que el ser humano es capaz en situaciones límite”, explica. Para él, aquel episodio demuestra que, cuando llega una emergencia, los prejuicios desaparecen y aflora la parte más solidaria de las personas.

“Ayudar es uno de los actos más nobles”

Preguntado por el mensaje que le gustaría trasladar a la ciudadanía después de una experiencia tan extrema, Joan Carles lo tiene claro. “Las situaciones de emergencia nos desnudan de prejuicios y nos muestran la belleza del ser humano”, afirma. En su opinión, lo sucedido aquel día demuestra que las personas pueden ser capaces de cosas extraordinarias cuando deciden actuar. “Podemos ser fantásticos: fueron fantásticos los bañistas anónimos que acudieron a socorrernos y fueron fantásticos los profesionales”.

Su última reflexión resume el sentimiento que le ha llevado a hacer público este agradecimiento: “Ayudar es uno de los actos más nobles”. Su mujer continúa recuperándose y, mientras tanto, Joan Carles ha querido que quede constancia de lo ocurrido en aquella playa de Lloret de Mar. Un recuerdo que comenzó con miedo y angustia, pero que hoy también representa para esta familia una muestra de solidaridad que difícilmente olvidarán. Porque aquel 23 de julio, en Cala Canyelles, una mujer recibió la ayuda de desconocidos que simplemente decidieron hacer lo correcto.

Una historia que merece ser contada

Joan Carles decidió compartir públicamente su experiencia a través de Lloret Gaceta precisamente para intentar llegar a todas aquellas personas que estuvieron allí. No recuerda todos sus nombres, ni probablemente podrá agradecer personalmente a cada una de ellas lo que hicieron. Pero sí quiere que sepan que su ayuda tuvo un valor incalculable y que, gracias a aquella cadena de personas que actuaron, su familia puede hoy mirar hacia adelante con esperanza.

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By By Acerko