
La fortaleza de los clubes de fútbol que son propiedad de los socios que votan para elegir quién debe dirigir. No hay un oligarca detrás que hace y deshace a su gusto. La debilidad también es esta: quedan sometidos a la disparidad de criterios de los diferentes gestores que van pasando, convirtiendo las políticas de la institución en vaivén constante de decisiones contradictorias.
La fortaleza de la democracia (municipal), es que el vecindario vota para elegir quién debe dirigir. No hay un «rey» escogido por la gracia divina (¿?) Que hace y deshace como quiere. Pero los cambios de gobierno modifican los criterios (turísticos, de inversión, etc) en un vaivén de prioridades que no siempre van en la misma dirección.
De vez en cuando surge en alguno de aquellos clubes, alguna figura que tiene la capacidad de implementar un modelo de juego que da sentido y valores a la manera de hacer fútbol. De verbo enrevesado ( «gallina de piel») y frases geniales ( «si tú tienes ‘el’ pelota, el otro no ‘lo’ tiene …») es capaz de transmitir un rumbo claro, que es interpretable con matices por quien le seguirán, pero que no se discute. Y esto hace avanzar.
La pretendida analogía es un recurso para captar la atención, obviamente. A un ayuntamiento, las figuras de presidente y entrenador están en manos de los mismos. Los que deciden el modelo de gestión y el modelo turístico. Los «mismos» son todos: los que gobiernan y los que vigilan que aquellos lo hagan bien. El nivel de exigencia debe ser el mismo, por unos y otros. Y quizás deberíamos convenir que todos debemos ayudar a «los mismos» a definir lo que necesitamos: un rumbo, una idea, una dirección. Y que debe tener suficiente consenso y debe ser lo suficientemente clara para que gobierne quien gobierne, se siga y se aplique.
Y esto hace avanzar.
Modelo futbolístico y modelo turístico (rima y todo, tú!).
Antes de llegar a la definición (si existe) de lo que debemos ser, hagámoslo fácil, hacemos preguntas y abrimos el debate:
- Tenemos el pueblo bastante arreglado? (Asfalto, barandillas, aceras, calles, fachadas …). Es visitable? O lo tenemos un poco dejado en según qué lugares?
- Tenemos el núcleo antiguo, poblado, con vida, rehabilitado? Es atractivo? Tenemos un plan para hacerlo posible?;
- Podemos exigir, aunque sea con despropósitos mediáticos (de aquellos que salen en la tele si o si), que de una (añada adjetivos previos ‘al gustum’: a mí me gusta lo que empieza por ‘p’) vez invierta en la movilidad del pueblo? Tenemos los accesos que el tamaño del pueblo requiere?
- Tenemos un plan para homogeneizar la estética y el mobiliario urbano del pueblo? Lo aplicamos?
- Podemos luchar con más firmeza (mucha más, ¡por favor!) para deshacer los obstáculos de los caminos de ronda, por ejemplo, o de tantos proyectos encallados en este céano infinito llamado ¿burocrático?
- Podemos aplicar algo menos de «cosmética» y un poco más de «cirugía» (aunque no luzca tanto en las redes sociales)?
- Va al ritmo de la sociedad y de la iniciativa privada la administración, en general, y la local, ¿en particular? ¿Sí? ¿No? ¿Podemos hacer algo? ¿O no es necesario?
- ¿Hay vida más allá del turismo ….?
- Añadir los ítems que echéis en falta.
Avanzaremos?
(Se siente, de fondo, el silbato del árbitro: que comience el partido!).