
Un empresario del sector turístico asegura haber vivido este verano una situación que, según su testimonio, ha terminado obligándole a abandonar su actividad en Lloret de Mar en plena temporada. Yoan, responsable de una agencia especializada en turismo de ocio para jóvenes y fundador de Funbreak, denuncia públicamente haber sufrido amenazas, agresiones e intimidaciones que atribuye al entorno de un conocido touroperador que opera en el municipio, identificado por el empresario con las iniciales SR. Según explica, los hechos habrían generado un clima de miedo entre sus trabajadores y le habrían provocado importantes pérdidas económicas después de la inversión realizada para desarrollar su actividad en Lloret.
De Salou a Lloret: una expansión que acabó en conflicto
Yoan explica que su empresa lleva trabajando desde 2008 en Salou, donde, según relata, la competencia entre las diferentes compañías dedicadas al turismo de ocio siempre había formado parte de la actividad empresarial. El empresario asegura que decidió ampliar su negocio a Lloret de Mar durante la temporada de 2025, pero que desde prácticamente el inicio comenzaron los problemas. “El año pasado ya tuvimos problemas. Agredieron a un miembro de mi equipo y recibimos amenazas, pero conseguimos sacar adelante la temporada”, afirma. Según su versión, aquella situación ya supuso un importante aviso, aunque la empresa decidió continuar con su actividad y preparar una nueva temporada en el municipio.
Sin embargo, sostiene que lo ocurrido durante este verano ha sido mucho más grave y que la situación llegó a un punto en el que continuar trabajando dejó de ser una opción. “El primer día empezaron las amenazas de muerte. Mi mujer, que está embarazada, fue intimidada y dos trabajadores de mi equipo fueron agredidos. La gente tenía miedo de salir a trabajar”, explica. Ante este escenario, el responsable de Funbreak asegura que tomó la decisión de cancelar su actividad en Lloret para evitar que sus empleados pudieran verse expuestos a nuevas situaciones de riesgo.
“Somos una agencia de viajes, no un cártel”
El empresario considera que lo ocurrido no puede entenderse simplemente como una disputa comercial entre empresas que compiten por los mismos clientes. Según sostiene, detrás de los episodios que denuncia existiría un intento de impedir la entrada de nuevos operadores en el mercado turístico de ocio de Lloret de Mar y mantener una posición dominante en determinados servicios dirigidos a los jóvenes que visitan el municipio. “Somos una agencia de viajes, no un cártel. No quiero que nadie de mi equipo se juegue la vida por vender una excursión”, lamenta.
En su relato, el empresario apunta al entorno de un touroperador muy conocido en Lloret de Mar y asegura que esta empresa mantiene una posición especialmente relevante en la organización y comercialización de fiestas para turistas en diferentes establecimientos de ocio nocturno del municipio. Yoan sostiene que habría existido una estrategia destinada a dificultar la actividad de sus comerciales y a disuadir a potenciales clientes de contratar los servicios de Funbreak, aunque serán las autoridades competentes las que deberán determinar si detrás de los hechos denunciados existe alguna actuación ilegal.
Seguimientos, intimidaciones y clientes increpados
Entre las situaciones que describe, Yoan asegura que personas vinculadas al entorno del touroperador habrían seguido a miembros de su equipo comercial durante sus jornadas de trabajo. Según su testimonio, estas personas no solo habrían vigilado los movimientos de los promotores, sino que también se habrían acercado directamente a clientes que habían contratado actividades con Funbreak. “Había personas que seguían durante todo el día a nuestros comerciales. También se acercaban a nuestros clientes para decirles que no contrataran con nosotros. Incluso algunos turistas nos explicaron que fueron increpados simplemente por llevar nuestra pulsera”, asegura.
El empresario afirma además disponer de fotografías de algunas de las personas que, según denuncia, habrían participado en las amenazas y agresiones, así como de individuos que, siempre según su versión, actuarían como intermediarios para contratar a otras personas con el objetivo de intimidar a los trabajadores. Asimismo, sostiene que uno de los integrantes del equipo comercial del touroperador señalado habría participado directamente en una de las agresiones sufridas por uno de sus empleados.
Denuncias, intervención policial y una temporada perdida
Preguntado por las actuaciones realizadas ante las autoridades, el empresario explica que interpuso una denuncia ante los Mossos d’Esquadra después de la agresión sufrida por uno de sus trabajadores durante la temporada de 2025. Según asegura, aquel procedimiento finalmente no tuvo consecuencias para los responsables que él señalaba. En relación con los episodios de este verano, afirma que la Policía también acudió después de ser requerida, aunque considera que la intervención no consiguió solucionar el problema ni evitar que la situación continuara.
La consecuencia empresarial, según explica, ha sido especialmente importante. Funbreak habría realizado una inversión específica para poder desarrollar su actividad durante la temporada turística en Lloret, incluyendo apartamentos, personal y la captación de clientes. “He perdido apartamentos, clientes, personal y una temporada entera. Habíamos invertido mucho dinero para trabajar aquí y al final nos hemos tenido que marchar en plena temporada”, lamenta el empresario, que considera que la situación ha tenido un impacto económico considerable sobre su compañía.
Un problema que, según denuncia, va más allá de Lloret
Yoan sostiene que los problemas relacionados con la competencia dentro del turismo de ocio no serían exclusivos de Lloret de Mar. Según afirma, conoce a otros operadores turísticos que habrían vivido episodios similares en diferentes destinos turísticos españoles y asegura también conocer a empresarios del propio municipio que, según su versión, habrían sufrido situaciones parecidas. Sus declaraciones vuelven a poner sobre la mesa el debate sobre los límites entre la competencia empresarial legítima y las posibles prácticas de intimidación o coacción en un sector especialmente vinculado a la temporada turística.
Serán las autoridades y, en su caso, los tribunales quienes deberán esclarecer los hechos y determinar si se ha cometido alguna infracción o delito. El caso, mientras tanto, pone el foco sobre una cuestión especialmente sensible para el sector turístico de Lloret de Mar: hasta dónde puede llegar la competencia por captar clientes y cuándo determinadas actuaciones podrían cruzar los límites de la actividad empresarial legítima.