
La contaminación acústica también puede convertirse en un serio problema para la calidad de vida. Joan Valls, vecino de la urbanización Mar Romeu de Lloret de Mar, ha querido compartir su caso a través de la sección Cartas al Director de Lloret Gaceta. Asegura que lleva casi un año sufriendo molestias por el canto de varios gallos instalados en una finca colindante a su hogar y lamenta que, pese a haber presentado diversas quejas al Ayuntamiento y haber acudido al departamento de Bienestar Animal, la situación continúe sin resolverse.
Carta al Director
Me llamo Joan Valls y quiero expresar, a través de Lloret Gaceta, la situación que llevo sufriendo desde hace casi un año debido al constante canto de unos gallos instalados en una finca situada junto a mi vivienda.
Antes de nada, quiero agradecer a Lloret Gaceta este espacio para que los vecinos podamos explicar los problemas que vivimos en nuestro día a día y darles visibilidad. También agradezco a cualquier persona, profesional o administración que pueda ayudar a acelerar este caso o aportar alguna solución legal para poner fin a esta situación.
Vivo en la urbanización Mar Romeu, en el número 15 de la calle Mas Romeu. Hace algo más de un año, en la parcela sin vivienda, situada junto a mi casa, instalaron un gallinero con varias gallinas y dos gallos.

Desde entonces mi descanso ha desaparecido.
Cada madrugada, sobre las tres y media o las cuatro de la madrugada, los gallos empiezan a cantar de forma continuada. Da igual que cierre completamente las ventanas. Es imposible descansar y dormir con normalidad.
Hace casi un año presenté una queja formal en el Ayuntamiento de Lloret de Mar. Después de insistir en varias ocasiones, me comunicaron que habían avisado a los propietarios, pero la situación no cambió.
Con el paso de los meses decidí acudir también al departamento de Bienestar Animal. Allí me informaron recientemente de que el expediente sigue en trámite, que los propietarios han sido denunciados y que, en su caso, podrían ser sancionados. Sin embargo, la realidad es que, a día de hoy, todo continúa exactamente igual.
A principios de agosto hará un año sin poder descansar lo que cualquier persona necesita. Dormir no es un lujo, es una necesidad básica para la salud.
No pretendo perjudicar a nadie ni crear un conflicto con mis vecinos. Solo pido que se haga cumplir la normativa y que se encuentre una solución que permita compatibilizar el bienestar de todos.
Por eso hago pública esta situación. Quizá haya otras personas que hayan pasado por un problema similar y puedan orientarme sobre cómo resolverlo. También confío en que las administraciones competentes puedan agilizar el procedimiento para que este asunto deje de prolongarse indefinidamente.
Gracias de nuevo a Lloret Gaceta por ofrecer este espacio y a todos los lectores por dedicar unos minutos a conocer mi historia.