
La muerte de Josh Rogers continúa generando preguntas meses después de que su cuerpo fuera encontrado en una zona boscosa de Lloret de Mar. El joven británico de 33 años llegó a la Costa Brava para disfrutar de unos días de vacaciones y ver un partido de su equipo, el Wolverhampton Wanderers, pero nunca llegó a ver el encuentro. Ahora, una investigación publicada por el medio británico Daily Mail pone el foco en varios elementos de sus últimas horas que, según su familia, podrían haber sido pasados por alto.
Un último mensaje que alertó a su familia: “la he liado mucho”
Josh Rogers, descrito por su hermana Ashley como una persona “muy alegre”, cercana y con un carácter divertido, envió un último mensaje a Stu, la pareja de su madre, pocas horas antes de desaparecer: “Mate, I’ve f****ed up good and proper” (“tío, la he liado mucho”). Un mensaje que, según su familia, no encajaba con la personalidad habitual de un joven conocido por su simpatía y por hacer amigos con facilidad.
Josh convivía con la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth (CMT), una condición neurológica hereditaria que afectaba a su movilidad y hacía que caminar fuera más complicado. Precisamente por ello, su familia explica que solía organizar bien sus desplazamientos y planificar sus rutas con tiempo.
El joven había viajado solo a Lloret de Mar y tenía previsto acudir a Dave’s Bar para ver el partido entre Wolverhampton Wanderers y Leeds United. El encuentro estaba programado para el sábado 20 de septiembre a las 16:00 horas, pero Josh nunca llegó a verlo.
Un lugar donde apareció el cuerpo que no encajaba con sus planes
Tres días después de su desaparición, su cuerpo fue encontrado en una zona de bosque situada en una colina de Lloret de Mar, rodeada de viviendas y alejada de las zonas habituales de ocio turístico. Según explica su familia, la ubicación sorprendió porque no era un lugar al que Josh tuviera ningún motivo aparente para ir.
“No tenía ninguna razón para estar allí. No hay nada para turistas”, habría explicado su madre Dionne, que mantiene que su hijo pudo haber sido llevado hasta esa zona. La familia también destaca que cuando apareció el cuerpo faltaban algunas de sus pertenencias: el teléfono móvil, la tarjeta bancaria y unos 600 euros en efectivo.
Según la información publicada, un testigo local aseguró que el cuerpo parecía haber cambiado de posición antes de la llegada de la policía, aunque los investigadores no consideraron este punto determinante.
La investigación policial apuntó a drogas y alcohol, pero la familia reclama más respuestas
Pocos días después del hallazgo, los Mossos d’Esquadra cerraron la investigación inicial atribuyendo la muerte a una combinación de cocaína, alcohol y una posible debilidad cardíaca previa. Una conclusión que la familia de Josh no comparte y que les ha llevado a reclamar que el caso vuelva a investigarse.
La familia considera que existen elementos que no se analizaron suficientemente, entre ellos las circunstancias de sus últimas horas, las llamadas realizadas desde su teléfono y algunos movimientos previos a su desaparición.
El caso también ha sido comparado por el medio británico con otras muertes de turistas británicos en España, como los casos de Brett Dryden en Almería y Nathan Osman en Benidorm, donde sus familias también cuestionaron las primeras conclusiones oficiales.
El taxista que lo recogió desde el aeropuerto y un nuevo detalle sobre aquella noche
Uno de los puntos clave de la investigación se centra en el taxista que recogió a Josh en el aeropuerto de Barcelona-El Prat. El joven había reservado previamente un trayecto hasta Lloret de Mar y el conductor explicó que lo recogió alrededor de las 22:30 horas, lo llevó hasta la localidad y realizó una parada para que comprara comida antes de dejarlo en el hotel Bluesea Montevista Hawai pasada la medianoche.
Sin embargo, según publica el Daily Mail, habría existido una parada adicional que inicialmente no fue explicada: el conductor habría admitido posteriormente que Josh le había preguntado antes del viaje si podía conseguir cocaína. El taxista aseguró que finalmente no llegó a comprarla y que únicamente le indicó una zona donde podía encontrar vendedores.
Según su versión, después de la parada en la zona de ocio conocida como “el strip” de Lloret, dejó a Josh en el hotel y no volvió a verlo. El conductor asegura que no sabe qué ocurrió después.
Las últimas horas de Josh: llamadas, mensajes y un recorrido que genera dudas
Las cámaras del hotel muestran, según la investigación publicada, que Josh llegó aparentemente tranquilo a la habitación. A las 00:57 horas envió una fotografía de una cerveza desde la habitación y minutos después grabó un vídeo sonriendo mientras enseñaba el alojamiento.
Durante la madrugada habría contactado con el taxista para pedir ayuda para encontrar una escort y posteriormente realizó llamadas a otro servicio de taxi. Una de esas llamadas quedó registrada y, según el medio británico, se escucha a Josh pedir un taxi desde el hotel.
Horas después, Josh intentó contactar con Stu y le pidió que respondiera al teléfono. También envió mensajes a un número español que todavía no ha sido identificado. Su hermana Ashley considera que averiguar quién estaba detrás de ese número podría haber sido una pieza importante de la investigación.
La familia también pone el foco en las cámaras de seguridad. Según explican, las imágenes del hotel muestran que Josh salió del edificio a las 12:23 horas y tomó una dirección que no era la habitual hacia la playa, sino hacia la zona donde posteriormente apareció muerto.
La familia cree que pudo haber sido llevado hasta la zona donde apareció
Según el relato familiar recogido por el medio británico, el camino desde el hotel hasta el lugar donde fue encontrado el cuerpo habría sido especialmente complicado para Josh debido a sus problemas de movilidad y al calor del día.
La familia sostiene que pudo haber entrado en contacto con alguien durante la noche y que esa persona pudo haberle convencido para abandonar el hotel. Su último mensaje a Stu, enviado antes de desaparecer, es uno de los elementos que más inquieta a sus familiares.
También señalan que algunas imágenes de seguridad y posibles pruebas, como grabaciones de establecimientos de la zona, podrían haberse perdido con el paso del tiempo al no ser recopiladas inicialmente.
Una familia que sigue buscando respuestas meses después
La madre y la hermana de Josh aseguran que la forma en la que recibieron la noticia de su muerte fue especialmente dolorosa. Dionne explica que recibió un mensaje del taxista informándole de que creía que habían encontrado a Josh muerto antes de recibir una confirmación oficial por parte de las autoridades.
Además, la familia denuncia las dificultades vividas para poder recuperar el cuerpo y trasladarlo al Reino Unido. Finalmente, tras varios trámites, Josh fue cremado en Lloret de Mar en diciembre, en una ceremonia familiar donde colocaron una bandera y una bufanda de los Wolves sobre el féretro.
Actualmente, sus familiares continúan buscando respuestas y han contratado a un investigador privado en Lloret de Mar con ayuda de una campaña de financiación que ha reunido miles de libras. También aseguran que su teléfono llegó a mostrar actividad después de su muerte, otro detalle que mantienen pendiente de aclaración.
La investigación sigue abierta para la familia
Los familiares de Josh Rogers mantienen que no aceptan que la historia termine simplemente con la versión de una muerte accidental. Quieren saber qué ocurrió realmente aquella madrugada en Lloret de Mar y por qué un joven que llegó a la Costa Brava con la intención de disfrutar de sus vacaciones terminó en una zona alejada donde fue encontrado sin vida.