
Entramos en noviembre, mes de la fiesta mayor de Sant Romà (18 de noviembre), patrón de la villa. Seguro que muchos de los lectores de Lloret Gaceta habrán detectado que se están instalando las luces de Navidad en varias calles del municipio. Algunos de ellos engalanarán las calles por la festividad de Sant Romà.
Tradicionalmente el mes de noviembre, es un mes algo triste. Observamos como el día se acorta, con el cambio horario oscurece más temprano y el volumen de turistas que nos visitan es bastante bajo. Por suerte, a mediados de noviembre la fiesta mayor de Sant Romà supone un punto de inflexión, hasta llegar a primeros de diciembre, donde el “puente” (si así procede y se puede disfrutar) de la Constitución y de la Inmaculada , nos permitirá disponer de unos días festivos que nos situarán a las puertas del solsticio de invierno (cerca de Santa Lucía) y de la Navidad.
Cabe decir que la tristeza mencionada se compensa con un estallido de luces y de colores en la vía pública que levantan un poco los ánimos y sirven para ayudar al comercio en un mes especialmente difícil si no se hacen campañas comerciales de origen anglosajón como el Black Friday y el Ciber Monday.
Las calles y plazas, como espacios vitales de las relaciones sociales entre personas deben estar cuidados, limpios y porque no bien “engalanados”, con motivo de celebraciones como la fiesta mayor de Sant Romà o la Navidad. En este sentido, la inversión consistorial en alumbrado y engalanamiento de los últimos 10 años ha sido remarcable. Muchos recordaremos con nostalgia cómo las estrellas de colores con bombillas incandescentes se encargaban de engalanar la calle de Sant Pere para dejar paso a la tecnología led. Algunos de los modelos “colgados” en las calles fueron algo polémicos e incluso peligrosos, recordando en estos momentos unos cubos tridimensionales de dimensiones considerables.
Pero tener las calles bien ornamentadas no debe ceñirse a ocasiones puntuales, también debe conseguirse en el día a día para crear una imagen identificativa de Lloret, o en este caso del barrio.
La Asociación de vecinos del casco antiguo de Lloret, durante el final de la década de los 90 del siglo XX y en los primeros años del siglo XXI, consiguió, de forma muy acertada, que el Ayuntamiento utilizara un único modelo de alumbrado público por las calles que se reformaban dentro del ámbito del barrio. La luz tipo telaraña, que nos recuerda y nos evoca un pasado marinero de Lloret es una forma de engalanar nuestro barrio, con un rasgo muy diferencial. En la década de los años 10 del actual siglo, la asociación, pidió al Ayuntamiento que todo el mobiliario urbano que el consistorio instalara en el casco antiguo de Lloret, fuera un mobiliario especial, creado y diseñado únicamente por nuestro barrio. En este sentido se propuso que se realizara un concurso público donde se ofrecieran diseños de mobiliario urbano de todo tipo (farolas, papeleras, bancos, pilones…) y así conseguir una imagen claramente diferenciada con el resto del casco urbano. La propuesta del “concurso de proyectos”, así definida por la actual ley de contratos del sector público, tiene por objeto la obtención de planos o proyectos en el campo de la arquitectura y el urbanismo. Obtenidos los planos o proyectos, un jurado será el encargado de seleccionar la propuesta de diseño que más se adapte a las bases del concurso aprobadas ya los intereses municipales.
Creo que este hecho ayudaría enormemente a la limitación y diferenciación de nuestro barrio y, quizás serviría para conseguir un mayor respeto por el mobiliario urbano gracias a sus rasgos diferenciadores. En resumen, Lloret ponte guapo!!.