
La acusación dice que el objetivo del bar era vender sustancias y que los clientes pedían los pedidos por teléfono. Les piden 9 años y medio de prisión
La sección cuarta de la Audiencia de Girona juzgó ayer miércoles 29 de septiembre 2021, tres acusados de vender drogas (mayoritariamente cocaína) en un bar que regentaban en Lloret de Mar. Los hechos por los que la fiscalía les pide 9 años y medio de prisión por los delitos de tráfico de drogas y pertenencia a un grupo criminal tuvieron lugar en 2017, cuando la Guardia Civil tuvo conocimiento de que en un establecimiento del municipio se hacía tráfico de sustancias estupefacientes. El cuerpo policial inició una investigación que contó con múltiples vigilancias en el local durante dos meses, y también interceptaron llamadas telefónicas entre el «líder» del grupo y los presuntos clientes.
Durante estas vigilancias en el local se presenciaron intercambios de presuntas sustancias a cambio de dinero. Los acusados son una pareja y el hijastro, pero la acusación señala uno de los acusados como el responsable de gestionar y recibir las llamadas de los clientes que después derivaba el Bar Ricky ‘s del municipio, donde recogían el material. También se hacían intercambios a otros lugares de la vía pública y en el domicilio de los acusados, donde la otra acusada también les proporcionaba los pedidos, según apunta la acusación.
Durante la investigación la policía también accedió a los teléfonos móviles del presunto líder del grupo. En múltiples llamadas se hacía referencia a pedidos que la policía interpreta que eran en código, como «ponme un quinto», «un pollo» o «dame de la buena», para referirse a la cantidad y la calidad de la droga. En otras ocasiones se refirieron a cantidades en gramos.
Los agentes que participaron en las vigilancias al establecimiento destacaron que muy pocos clientes se quedaban a tomar algo, y que muchos entraban para hacer intercambios. Lo observaron tanto en el interior como en el exterior.
En un registro efectuado en el local -no encontraron sustancias, pero los perros olieron restos a los acusados- intervinieron cocaína a un cliente que manifestó que la había comprado en el bar. Así lo confirmó ayer durante la vista, y afirmó que le habían vendido droga tres veces, dos en el bar y una tercera en el domicilio de los acusados.
También hicieron un registro en el domicilio de los implicados, donde encontraron cantidades de cocaína en la cocina de diversa calidad que iba más allá del consumo propio, según subraya la fiscalía. Igualmente había material utilizado para preparar la cocaína, como una balanza o herramientas para cortarla.
Los acusados niegan los hechos
Los tres acusados negaron su implicación en ningún intercambio de sustancias y sus defensas pidieron su absolución. Subsidiariamente, solicitaron que en caso de condena se condene al presunto líder y el hijo por vender sustancias desde su domicilio (la venta en establecimientos agrava la condena).
Además, pidieron que se aplique a los procesados una atenuante por dilaciones indebidas, todo ello con una pena propuesta de 3 años de prisión. En cuanto a la implicación de la acusada, consideran que no ha quedado acreditado que formara parte de la trama. El hecho de quedar sólo dos presuntos implicados hace caer la acusación por grupo criminal, que requiere un mínimo de tres participantes.
El juicio ha quedado visto para sentencia.
Informa Ariadna Sala del DdG