
La prevención del suicidio se ha convertido en una de las grandes prioridades dentro y fuera de los cuerpos de seguridad. El agente de los Mossos d’Esquadra y psicólogo Alex Maset, reconocido recientemente por su trabajo en este ámbito, comparte en esta entrevista una visión cercana y humana sobre cómo detectar señales de alerta, acompañar a personas vulnerables y seguir rompiendo el tabú de la salud mental.
Un reconocimiento con mucha responsabilidad
-Alex: Lloret de Mar se siente hoy especialmente orgulloso de uno de los suyos. ¿Cómo vivió el momento de recibir este galardón en el Palau Reial de Pedralbes por una labor tan delicada y tan necesaria como es la prevención del suicidio?
La verdad es que fue un momento muy emocionante y bonito. Recibir este reconocimiento en un lugar tan emblemático como el Palau Reial de Pedralbes lo hace especial. Además, que desde Lloret de Mar se valore esta labor todavía lo hace más especial para mí.
Creo que la prevención de la conducta suicida es uno de los ámbitos más sensibles y necesarios en la actualidad, especialmente dentro de colectivos donde la presión emocional puede llegar a ser muy alta. Este reconocimiento lo viví con gratitud, pero también con mucha responsabilidad, porque detrás de cualquier proyecto de prevención hay personas, historias y mucho trabajo silencioso.
Alex Maset
La salud mental también importa dentro del uniforme
-La prevención del suicidio se ha convertido en una cuestión prioritaria también dentro de los cuerpos de seguridad, en línea con los planes impulsados en Catalunya para la detección y acompañamiento precoz. ¿En qué consiste concretamente el trabajo que usted desarrolla en este ámbito y cómo se actúa desde dentro del cuerpo ante situaciones de riesgo?
La prevención del suicidio dentro de los cuerpos policiales es hoy una prioridad real, y cada vez existe más conciencia sobre la importancia de detectar señales de alerta de forma precoz. Mi trabajo en este caso ha sido participar en el apoyo a recursos pedagógicos dentro de un curso de formación obligatoria del Cos de Mossos d’Esquadra sobre prevención de conducta suicida, concretamente tomando el papel de un mosso que se encuentra sufriendo.
El curso se centra principalmente en describir los factores psicológicos y sociales, la detección de factores de riesgo, la sensibilización y la creación de espacios donde los compañeros puedan pedir ayuda sin miedo ni estigmas.
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Muchas veces la clave está en intervenir antes de que la situación llegue a un punto crítico. Por eso trabajamos en formación, protocolos de actuación y apoyo emocional, tanto individual como grupal.
También es fundamental fomentar una cultura donde hablar de salud mental no se interprete como una debilidad, sino como una necesidad y un acto de responsabilidad. El Cos de Mossos d’Esquadra dispone de un servicio de Salud Laboral con psicólogos que atienden distintas necesidades y, si se trata de un agente que pueda estar pasando una situación compleja, se le ofrece atención especializada.
“Pedir ayuda no es un signo de debilidad”
-En un trabajo policial donde muchas veces se habla de intervención, seguridad o emergencia, quizá no siempre se visibiliza la parte emocional y humana. ¿Cómo se afronta personalmente estar al lado de compañeros o ciudadanos en momentos de extrema vulnerabilidad y qué aprendizaje le ha dejado esta experiencia?
Es cierto que cuando se habla del trabajo policial solemos pensar en emergencias, seguridad o intervención operativa, pero detrás del uniforme hay personas que también sufren, sienten y acumulan una gran carga emocional.
Apoyar a compañeros o ciudadanos en momentos de extrema vulnerabilidad requiere mucha humanidad, escucha y empatía. A nivel personal, uno aprende que a veces no hacen falta grandes discursos; simplemente estar presente, escuchar sin juzgar y transmitir apoyo puede marcar una diferencia enorme.
Esta experiencia me ha motivado a seguir aportando salud y a legitimar la importancia de cuidar a quienes cuidan. Los profesionales que estamos expuestos constantemente a cierto sufrimiento necesitamos igualmente espacios de apoyo y herramientas emocionales para poder seguir ayudando de manera saludable.
-¿Hasta qué punto este galardón es también el reflejo de un trabajo colectivo y qué mensaje le gustaría lanzar para seguir rompiendo el silencio alrededor de la salud mental y la prevención del suicidio?
Sin ninguna duda, este reconocimiento refleja un trabajo colectivo. Sería imposible desarrollar proyectos de prevención sin el compromiso de muchos profesionales que creen en la importancia de la salud mental dentro del cuerpo policial y de la sociedad en general.
Me gustaría lanzar un mensaje muy claro: pedir ayuda no es un signo de debilidad. Hablar salva vidas. Todavía existe mucho silencio y mucho miedo alrededor del sufrimiento emocional, y precisamente romper ese silencio es uno de los pasos más importantes en prevención.
Alex Maset
Cada conversación, cada gesto de apoyo y cada espacio seguro que generamos puede ayudar a que una persona no se sienta sola en el peor momento de su vida. Y ahí todos tenemos una responsabilidad compartida.