
El barrio de Can Carbó de Lloret de Mar vuelve a presumir de uno de sus rincones más representativos. El emblemático mural del Guernica, que desde hace casi dos décadas forma parte del paisaje del barrio, ha sido completamente restaurado tras el importante deterioro que presentaba. Además, junto a él ha nacido una nueva obra mural, la Alegoría del fusilamiento de Federico García Lorca, una pintura que mantiene una estrecha relación histórica y artística con el famoso cuadro de Pablo Picasso. Ambas obras pueden contemplarse junto al Centro Cívico de Can Carbó.
Los trabajos han sido realizados por la artista de Lloret Stella González, acompañada por su alumno Juan Cámara. El proyecto ha permitido no solo recuperar una de las réplicas en pinturas murales más conocidas del municipio, sino también ampliar el espacio artístico con una segunda creación inspirada en una obra histórica de 1937.
Una restauración muy esperada por los vecinos

La restauración del Guernica era una actuación que desde hacía tiempo reclamaba la Asociación de Vecinos de Can Carbó. El paso de los años había dejado el mural en un estado delicado, hasta el punto de que varias zonas presentaban desprendimientos y partes de la pintura habían desaparecido casi por completo.
Según explica Stella González, Cámara se encargó de retirar toda la pintura que estaba suelta, reparar la superficie con masilla y recuperar la base del mural. Posteriormente, entre ambos reconstruyeron las zonas perdidas: Stella volvió a dibujar todas las partes que prácticamente ya no se distinguían y Juan fue reponiendo cuidadosamente la pintura de la réplica del Guernica. Mientras tanto, la propia artista avanzaba en la creación del nuevo mural situado justo al lado.
Stella González vuelve a liderar el proyecto 18 años después
La restauración tiene además un componente muy especial para la artista de Lloret. Fue ella misma quien estuvo al frente de la creación del mural original en 2008, cuando junto al grupo de los Pintores de Lloret decidió reproducir el célebre Guernica en una gran pared del barrio.
«La réplica del Guernica original la pintamos en 2008 entre unos cuantos pintores de Lloret. Yo hice el dibujo y fui a buscar a los alumnos de Bachillerato Artístico para que nos ayudasen a pintarlo«, recuerda Stella.
Con el paso del tiempo, el mural fue deteriorándose hasta que surgió la oportunidad de recuperarlo. Tras hablar con Xavi, del Departamento de Cultura del Ayuntamiento de Lloret de Mar, recibió el encargo de restaurar el Guernica y, además, realizar una segunda pintura que mantuviera una temática similar relacionada con la paz, la guerra y la memoria histórica.
Una búsqueda que terminó con una obra hermana del Guernica

Encontrar la imagen adecuada no fue sencillo. Stella González explica que durante bastante tiempo estuvo buscando una obra que encajara con el significado del Guernica, pero ninguna terminaba de convencerla. Finalmente, Marc, responsable del Centro Cívico del Rieral, encontró la imagen perfecta: la Alegoría del fusilamiento de Federico García Lorca, del pintor andaluz Fernando Briones.
La propuesta convenció desde el primer momento. Stella considera que la obra encajaba perfectamente con el espíritu del Guernica y trasladó la idea al Departamento de Cultura. Tras recibir el visto bueno del Ayuntamiento, comenzó la ejecución del nuevo mural junto al ya existente. Ambos trabajos quedaron completamente finalizados el pasado jueves 25 de junio.
Dos obras unidas por la historia… y por el año 1937

La relación entre ambos murales va mucho más allá de compartir espacio. Tanto el Guernica de Pablo Picasso como la Alegoría del fusilamiento de Federico García Lorca fueron creados en 1937, en plena Guerra Civil española, y ambos estuvieron vinculados al Pabellón de la República Española de la Exposición Internacional de París.
El Guernica, pintado por Pablo Picasso entre mayo y junio de 1937 en París, fue realizado tras el bombardeo de la localidad vasca ocurrido el 26 de abril de ese mismo año. La obra fue encargada por el Gobierno de la Segunda República Española para denunciar internacionalmente los horrores de la guerra y se convirtió con el paso del tiempo en uno de los cuadros más famosos del mundo y en un símbolo universal contra la violencia.
Por su parte, la Alegoría del fusilamiento de Federico García Lorca, también fechada en 1937, es una de las obras más conocidas de Fernando Briones. El óleo rinde homenaje al poeta granadino asesinado en 1936 y combina la tragedia histórica con numerosos elementos simbólicos presentes en la obra de Lorca. Entre ellos destacan los cuatro fusiles que evocan su ejecución, la luna como símbolo del destino y de la muerte, y un conjunto de referencias al sufrimiento provocado por la Guerra Civil. La pintura forma actualmente parte de la colección permanente del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), en Barcelona.
Un rincón artístico que gana una nueva vida
Con esta actuación, Can Carbó recupera uno de sus murales más emblemáticos y suma una nueva obra que dialoga directamente con él. La restauración devuelve al Guernica el aspecto que tenía cuando fue pintado en 2008 y, al mismo tiempo, la incorporación de la Alegoría del fusilamiento de Federico García Lorca amplía el conjunto artístico con una pieza que comparte el mismo contexto histórico y el mismo mensaje de memoria, paz y reflexión sobre las consecuencias de la guerra.