
Las carreteras que conectan Lloret de Mar vuelven a situarse en el punto de mira de la seguridad vial en las comarcas de Girona. Un nuevo estudio del RACC y el Servei Català de Trànsit, basado en datos del trienio 2022-2024, señala a varios tramos de la zona como algunos de los que registran una mayor siniestralidad con motocicletas, en un contexto donde los motoristas siguen siendo uno de los colectivos más vulnerables en carretera.
El informe deja cifras especialmente llamativas: las motos y ciclomotores están implicados en el 41% de los accidentes graves y mortales en la red viaria analizada de Girona, pese a representar únicamente el 2,1% de la movilidad total. Esto sitúa a los vehículos de dos ruedas como uno de los principales focos de preocupación para las autoridades de tráfico, especialmente en vías convencionales y carreteras con gran volumen de desplazamientos turísticos.
En el caso de Lloret de Mar, el estudio apunta directamente a la carretera GI-682, que conecta desde Malgrat de Mar con el municipio y continúa hacia la C-63, como el tramo con mayor concentración de accidentes de moto de toda la red analizada. La C-63, entre Lloret de Mar y Vidreres, aparece entre los puntos más conflictivos, ambos especialmente transitados durante los meses de verano y muy utilizados por motoristas.
GI-682 y C-63: los tramos más peligrosos de la zona
El mapa de riesgo elaborado por el RACC identifica la GI-682 como uno de los tramos con mayor concentración de siniestros graves de motocicleta en toda la provincia. Esta vía, que une la costa con el interior, acumula una elevada presión de tráfico y combina curvas pronunciadas con alta presencia de vehículos en temporada turística, un cóctel que incrementa notablemente el riesgo para los motoristas.
Junto a ella, la C-63 refuerza esta alerta en el entorno de Lloret de Mar. El estudio advierte que ambos tramos forman parte de un grupo reducido de carreteras donde se concentra una gran parte de los accidentes graves con motos, lo que evidencia que no se trata de siniestros aislados, sino de puntos recurrentes dentro del mapa de siniestralidad.
Los motoristas, el colectivo más vulnerable en Girona
Más allá del caso concreto de Lloret, el informe confirma una tendencia clara en toda la demarcación: los motoristas son el colectivo más expuesto a sufrir accidentes graves o mortales. En concreto, representan un porcentaje muy elevado de las víctimas pese a su baja presencia en el conjunto del tráfico, lo que refleja su vulnerabilidad en carreteras convencionales frente a otros tipos de vehículos.
El estudio también apunta que la mitad de los accidentes graves con motos se concentran en apenas una quinta parte de la red viaria analizada, lo que pone el foco en la necesidad de actuaciones específicas en determinados tramos críticos. En este sentido, el Servei Català de Trànsit ya ha comenzado a implementar medidas como la llamada “traçada del motorista”, una señalización en calzada pensada para mejorar la seguridad en curvas.
La AP-7
El informe del RACC también analiza la situación en la AP-7 a su paso por Girona, donde se detecta un incremento de la siniestralidad con vehículos pesados implicados. Según el estudio, los camiones están presentes en el 55% de los accidentes graves registrados en los tramos gerundenses de esta autopista, pese a representar aproximadamente el 27% de la movilidad. El RACC apunta que la eliminación de los peajes ha incrementado el tráfico de vehículos pesados y ha desplazado parte de los flujos logísticos hacia esta vía, lo que podría estar influyendo en este aumento del riesgo.
Medidas en marcha y nuevos retos en la red viaria
Las autoridades de tráfico reconocen que la siniestralidad de los motoristas sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes en Catalunya. En lo que va de año, las cifras de víctimas mortales en este colectivo se mantienen en niveles similares a los de ejercicios anteriores, con especial impacto en los meses de buen tiempo, cuando aumenta de forma notable la circulación de motos.
Entre las medidas en estudio también se incluyen dispositivos de aviso para conductores en tramos conflictivos y nuevas pruebas de señalización en carreteras de alta siniestralidad. El objetivo es claro: reducir salidas de vía y colisiones en los puntos donde los estudios del RACC y el SCT detectan mayor riesgo, especialmente en vías como las que conectan Lloret de Mar con su entorno más cercano.