Los pacientes ingresados en unidades de cuidados paliativos de los hospitales gestionados por la Corporación de Salud del Maresme y la Selva podrán recibir a partir de ahora una visita muy especial: la de sus propios perros. La iniciativa, bautizada como “Cors amb potes”, busca ofrecer un apoyo emocional añadido a las personas que afrontan una enfermedad avanzada, permitiéndoles reencontrarse con sus mascotas en un momento especialmente delicado de sus vidas.
El proyecto ya se aplica en el Hospital Sant Jaume de Calella y en el Hospital Comarcal de la Selva de Blanes, aunque la intención de la Corporación es que pueda extenderse progresivamente a otros centros asistenciales bajo su gestión, entre ellos el Hospital de Atención Intermedia de Lloret de Mar y el Hospital Asilo Sant Jaume de Blanes.
Una primera visita cargada de emoción
La puesta en marcha práctica de esta iniciativa ya ha dejado una imagen difícil de olvidar. El Hospital Sant Jaume de Calella ha acogido recientemente la primera visita de un perro a su tutor ingresado, un momento que ha quedado grabado en vídeo y que simboliza el inicio de una nueva forma de acompañamiento emocional dentro del ámbito sanitario.
La experiencia se enmarca dentro del convenio VETHOSPITAL, firmado entre la Corporación de Salud del Maresme y la Selva, el Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona y el Colegio de Veterinarios de Girona. Gracias a esta colaboración, se han podido establecer los criterios y protocolos necesarios para que estas visitas se desarrollen con todas las garantías sanitarias y de seguridad.
El valor del vínculo entre personas y animales

Los impulsores del proyecto destacan que el objetivo principal de “Cors amb potes” es favorecer el bienestar emocional de los pacientes. En situaciones de enfermedad avanzada, el contacto con la mascota puede generar momentos de tranquilidad, confort, compañía y afecto, creando espacios de calma tanto para el paciente como para sus familiares en una etapa especialmente sensible.
La Corporación considera que esta medida encaja plenamente con su modelo de atención centrada en la persona, donde no solo se tienen en cuenta los aspectos clínicos, sino también las necesidades emocionales y afectivas de quienes reciben atención sanitaria.
Un protocolo para garantizar la seguridad
Para hacer posible estas visitas, la Corporación ha desarrollado un protocolo específico con el asesoramiento de los colegios veterinarios de Girona y Barcelona. El documento regula el acceso de los animales a los centros sanitarios y establece las condiciones necesarias para garantizar la seguridad de pacientes, profesionales y acompañantes.
Entre los requisitos fijados, los perros deberán estar correctamente vacunados, disponer de un certificado veterinario vigente y presentar un buen estado de salud e higiene en el momento de la visita. Además, durante toda su estancia dentro del hospital deberán llevar un pañuelo identificativo.
Visitas autorizadas y en un entorno controlado
Las visitas deberán realizarse siempre con la autorización previa del equipo asistencial y tendrán lugar en la habitación del paciente, garantizando en todo momento la intimidad, la seguridad y el bienestar de todas las personas implicadas.
Desde los colegios veterinarios participantes destacan que esta iniciativa representa un ejemplo de colaboración entre los ámbitos sanitario y veterinario, poniendo de relieve la importancia del vínculo humano-animal y demostrando que es posible integrar este tipo de medidas en entornos hospitalarios mediante una organización adecuada y protocolos rigurosos.
Con “Cors amb potes”, la Corporación de Salud del Maresme y la Selva da un paso más en su apuesta por una atención más humana, incorporando una herramienta emocional que puede marcar una gran diferencia para muchos pacientes y sus familias.