
- El descenso abre una grieta en el Girona: la afición reclama transparencia, autocrítica y un plan de futuro para devolver al equipo a la élite del fútbol español.
La Federación de Peñas del Girona FC ha reaccionado al descenso a Segunda División reclamando más ambición, transparencia y un proyecto de futuro definido. Aunque admite que el club siempre contempló la posibilidad de perder la categoría, considera que eso no puede justificar la falta de planificación deportiva mostrada durante los últimos meses.
Las peñas recuerdan que desde hace años se habla de un nuevo estadio y de consolidar al Girona en Primera, pero sostienen que la verdadera consolidación pasa por contar con una estructura sólida, estable y competitiva más allá de los resultados deportivos de una temporada concreta.
El comunicado enviado por las peñas también critica la gestión de la última temporada, especialmente la venta de jugadores clave tras la clasificación para la Champions League y la apuesta por futbolistas jóvenes o cedidos sin suficientes garantías. Además, lamenta que algunas peticiones del entrenador no fueran atendidas pese al presupuesto disponible.
La Federación muestra asimismo su decepción con el papel del City Football Group, al considerar que el club ha sido utilizado como una plataforma para desarrollar talento joven en lugar de reforzar un proyecto propio con identidad y aspiraciones estables.
Por último, reclama respuestas sobre la estrategia para regresar a Primera División, el futuro de la ciudad deportiva, la mejora de Montilivi y una mayor comunicación con socios y aficionados, reiterando al mismo tiempo su apoyo incondicional al Girona FC.
Lloret Gaceta ha podido hablar con Jordi Solivins, presidente de la Penya Girona FC de Lloret:
–La Federación de Peñas reclama más transparencia y una hoja de ruta clara. Como presidente de la Penya Girona FC de Lloret, ¿cree que la propiedad ha explicado suficientemente a la afición cuáles son los planes reales para devolver al equipo a Primera División?
Desde la Penya del Girona en Lloret de Mar, nos gustaría que la propiedad del club hiciera valoraciones sobre el motivo del descenso y explicara qué medidas tomará para intentar subir a Primera de manera inmediata el próximo año. A día de hoy solo han ratificado al director deportivo, Quique Cárcel, una figura cuestionada y en parte responsable del descenso, y han comunicado la marcha de Míchel como entrenador. Aún nadie ha explicado quién ocupará el banquillo ni cómo se reforzará una plantilla que seguramente sufrirá numerosos cambios en Segunda División.

–Uno de los puntos más críticos del comunicado es la gestión posterior a la clasificación para la Champions. ¿Comparte la sensación de que se desmanteló una plantilla competitiva en lugar de consolidar el proyecto deportivo?
Para la temporada de Champions, como se vio, se invirtió mal y el año posterior todavía peor. Se vendieron jugadores fundamentales y no se supieron cubrir esas bajas con futbolistas del mismo nivel, lo que provocó una evidente caída del rendimiento colectivo. A eso se suma la falta de gol, un problema que terminó penalizando seriamente al equipo durante toda la temporada.
–Más allá del descenso, ¿qué es lo que más preocupa actualmente a los aficionados de Lloret: la falta de avances en infraestructuras como el estadio y la ciudad deportiva o la incertidumbre sobre el rumbo deportivo del club?
En estos últimos años la masa social, no solo en Girona capital sino también en toda la provincia, ha crecido de manera notable. Por ello es vital mantener a esa afición ilusionada para que continúe empujando al equipo en Segunda División. Sin embargo, la propiedad y la directiva siguen sin pronunciarse con claridad sobre los próximos pasos que dará el club.
En relación con el campo de Montilivi, necesita mejoras urgentes para equipararse al resto de estadios de la categoría. Muchos aficionados consideran que el recinto se ha quedado anclado en el pasado y que requiere una modernización importante para responder al crecimiento que ha experimentado el Girona durante los últimos años.