
Todos estamos acostumbrados a ver publicidad sobre estancias en Lloret a unos precios muy bajos. ¿Pero qué hay detrás de esas tarifas? ¿Cómo se llega a ellas?
Simplificando mucho, principalmente existen 3 motivos:
• El Hotel tiene firmada una garantía con un receptivo o agencia, el cual ha pagado por adelantado un cierto número de habitaciones durante un tiempo determinado y si llegando a la fecha ve que no las va a vender todas, pues simplemente baja el precio de venta, de manera que si las ha comprado por ejemplo por 50€ y las vende a 30€, únicamente deja de ingresar 20€ de los 50€ del total.
• Algunos empresarios necesitan mover dinero de manera constante para poder hacer frente a pagos de proveedores y acreedores, sin tener demasiado en cuenta el margen de beneficio.
• Existen establecimientos que básicamente se han quedado atrás en instalaciones y servicios y la única manera de seguir en el mercado, es tirando los precios por los suelos, lo que viene siendo “pan para hoy y hambre para mañana”, ya que están dejando morir su producto.
Desde hace unos años hacia aquí, han aparecido los operadores de Venta Flash (el típico email que nos llega con ofertas de escapadas o findes), los cuales hacen un buen trabajo, pero hay hoteles que tienden a abusar de ellos y pueden ser un arma de doble filo:
• Son perfectos para que el hotelero cubra huecos que le puedan quedar en épocas de baja demanda o por cancelaciones.
• Llegan a un gran número de posibles clientes.
• Obligan al hotel a darles la tarifa más baja del mercado, añadiendo servicios extra sin cargo y todo condicionado a una comisión muy alta, por lo que no resultan demasiado rentables.
• Dependiendo de la empresa con la que decidamos hacer la campaña y también del precio final de nuestro producto, corremos el riesgo de que nos llegue un perfil de cliente más bajo del que habitualmente tenemos o del que deseamos.
Tenemos que tener en cuenta que la gran mayoría de los hoteles de Lloret son bastante grandes y muchos de ellos pertenecen a cadenas hoteleras, de manera que cuando compran comida, productos de limpieza, etc., lo hacen en grandes cantidades y por ello consiguen precios muy diferentes a los que tenemos cuando vamos al súper a hacer la compra de la semana. Esto ayuda a que a menor gasto, pueden ajustar su precio final de venta al cliente.
Los hoteles de grandes dimensiones, suelen basar su estrategia de venta en vender muchas habitaciones a precios ajustados, teniendo menos de beneficio por habitación vendida y los hoteles más pequeños acostumbran a vender más caro y tener un margen más alto, al tener menos volumen.
En un mundo perfecto, lo ideal sería que se llegase a un compromiso de precios mínimos y que todos los hoteles lo cumpliesen, para intentar mejorar el tipo de cliente a nivel general, pero la realidad es que “cada uno hace lo que quiere en su casa”.