- Desde Lloret Gaceta queremos abrir un nuevo espacio a las voces de nuestros vecinos, especialmente a aquellas que tienen mucho que contar sobre realidades que, en ocasiones, pasan desapercibidas. Hoy presentamos a Elsa Baigorria, vecina de Lloret de Mar, de 73 años y usuaria de silla de ruedas desde 2023, que estrenará una columna de opinión mensual bajo el título «Ser discapacitada en Lloret de Mar».
Una ventana abierta para hablar, desde la experiencia propia y con educación, de las dificultades que supone vivir en silla de ruedas, pero también de las facilidades, los recursos y aquellos aspectos positivos que ofrece nuestro municipio. Porque conocer Lloret desde una silla de ruedas significa descubrir una realidad diferente, en la que muchas cosas que parecen sencillas dejan de serlo. Esta es su primera entrega.
Columna de opinión | Ser discapacitada en Lloret de Mar
¿Y si te dijera que un perro tiene más autobuses adaptados que una persona en silla de ruedas? No, no estoy en contra de los perros, ni mucho menos. Estoy en contra de la desigualdad.
Todo empezó cuando nos pusimos a organizar un viaje a Valencia recientemente. Consultamos la página web de Alsa y vimos que disponía de autobuses adaptados. Nos pusimos en contacto con su servicio de atención al cliente y nos explicaron que primero debíamos comprar los billetes y, posteriormente, comunicar con un mínimo de 48 horas de antelación el día y el horario del viaje para que pudieran gestionar la adaptación del autobús.

Entusiasmadas con la posibilidad de hacer el viaje, compramos los billetes. Quince días antes avisamos de nuestra necesidad y nos confirmaron que iban a tramitar la solicitud. Sin embargo, unos días después recibimos una llamada de Alsa con una noticia que no esperábamos: no podíamos viajar en los horarios que habíamos elegido porque los autobuses de dos plantas no estaban adaptados.
Dos alternativas que complicaban nuestro regreso
Desde la compañía nos ofrecieron otras posibilidades. Para la ida, podíamos salir a las siete de la mañana desde la Estación del Nord, una alternativa que no nos parecía demasiado problemática. El inconveniente llegó con el regreso: el autobús disponible llegaba a Barcelona a las doce de la noche, un horario que nos dejaba sin posibilidad de coger el transporte público para volver a Lloret de Mar.
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Explicamos la situación y, amablemente, nos ofrecieron devolver el importe de los billetes. La devolución se hizo efectiva en apenas cinco minutos. Hasta aquí, ninguna queja sobre la rapidez de la gestión. El problema, sin embargo, seguía siendo el mismo: queríamos viajar y no encontrábamos una alternativa que nos permitiera hacerlo en unas condiciones razonables.
La accesibilidad que anuncia la web y la que encontramos
Decidimos volver a consultar la página web de Alsa. Allí encontramos un mensaje en el que la compañía asegura que trabaja continuamente para mejorar la accesibilidad de sus servicios, con adaptaciones para personas con movilidad reducida y usuarios de silla de ruedas, plazas de transferencia, acompañantes gratuitos o bonificados e información y canales de venta accesibles, entre otras medidas.
Por eso volvimos a intentarlo. Presentamos una nueva reclamación a través de su página web, explicando que queríamos reactivar el viaje para otra fecha. Esta vez les ofrecíamos todo el margen necesario para organizarlo y pedíamos que el regreso pudiera realizarse en un horario más temprano, de manera que pudiéramos coordinar nuestra vuelta a Lloret de Mar.
La respuesta volvió a ser negativa. Una vez más, nos encontramos con que, pese a nuestra disposición a cambiar los planes y adaptarnos a las posibilidades de la compañía, no conseguíamos una solución para realizar el viaje.
Si consultas ahora mismo la página de Alsa, aparece otra circunstancia que llama la atención: durante todo el verano no encontramos disponibilidad para viajar ni para perros ni para personas con discapacidad en las opciones que estábamos consultando. Las posibilidades vuelven a aparecer en septiembre, pero entonces surge otro inconveniente: los horarios de la operadora que trabaja en Lloret se reducen durante ese mes, lo que vuelve a complicar la conexión y la organización del regreso a Lloret.
Y así estamos. Con ganas de viajar, con los billetes comprados en su momento, con tiempo suficiente para organizarlo y con la voluntad de buscar alternativas, pero sin haber conseguido una solución.
