Se estrena la subida de la tasa turística en plena Semana Santa: así lo notarán los turistas, las arcas y Lloret, tercero en recaudación
Catalunya estrena desde este miércoles la subida de la tasa turística en un momento clave del calendario: la Semana Santa. Con una ocupación que ronda el 85% en muchos establecimientos, el incremento llega en plena afluencia de visitantes, especialmente en destinos de costa como Lloret de Mar, que vuelve a situarse como uno de los grandes motores turísticos del territorio. La medida, aprobada por el Parlament el pasado mes de febrero tras un acuerdo entre PSC, Comuns y ERC, supone un encarecimiento progresivo del impuesto que pagan los turistas por alojarse en Catalunya. Mientras que en Barcelona la subida ya se aplica de forma completa, en el resto de municipios —como Lloret— el incremento se desplegará de forma gradual hasta el año 2027.
Lloret, entre los municipios que más recaudan
Más allá del impacto inmediato en los visitantes, hay un dato que sitúa a Lloret en el centro del debate: el municipio es uno de los que más recauda por tasa turística en toda Catalunya. Según los datos oficiales, la localidad acumula más de 33,8 millones de euros, solo por detrás de grandes destinos como Barcelona o Salou.

Cuánto pagarán los turistas en Lloret a partir de ahora
La subida de la tasa turística ya tiene cifras concretas y afectará directamente a destinos como Lloret de Mar. En el caso de los alojamientos de mayor categoría, como hoteles de 5 estrellas, gran lujo o campings de lujo, se pasa de 3 € a 4,50 € por persona y noche en 2026, con previsión de llegar a 6 € en 2027. Los hoteles de 4 estrellas suben de 1,20 € a 1,80 € y alcanzarán los 2,40 € el próximo año. Por su parte, las viviendas de uso turístico pasan de 1 € a 1,75 € y llegarán a 2,50 €. En los alojamientos más económicos, como hostales, pensiones o campings, el incremento también se nota: de 0,60 € a 0,90 €, con un máximo previsto de 1,20 €. Además, los albergues juveniles suben hasta 1 €, mientras que los cruceros también incrementan su tasa hasta los 3 € (más de 12 horas) y 4 € en 2027, consolidando así una subida progresiva que marcará el coste final de viajar a la Costa Brava.
Esto confirma el peso de Lloret como destino turístico estratégico y explica por qué cualquier cambio en este impuesto tiene un efecto directo en la economía local. De hecho, el dinero recaudado no solo se queda en cifras: en el caso de Lloret, se destina a promoción turística, mejora de infraestructuras, formación del sector y organización de actividades culturales y deportivas para alargar la temporada.
El incremento ya se empieza a notar. Por ejemplo, en los campings de la Costa Brava —muy habituales en Lloret— se pasa de pagar 0,60€ a 0,90€ por persona y noche, y la previsión es que en 2027 la cifra alcance los 1,20€. A esto se podrá sumar en el futuro un recargo municipal si los ayuntamientos deciden aplicarlo mediante ordenanza propia.
Además, la reforma establece que los municipios podrán adaptar la tasa según la zona o la época del año, con el objetivo de fomentar la desestacionalización y repartir mejor la llegada de turistas durante todo el calendario.
Un impuesto con impacto… pero también con debate
La tasa turística no es nueva —lleva en vigor desde 2012— pero su incremento ha reactivado el debate en el sector. Desde asociaciones empresariales se advierte que puede reducir la competitividad frente a otros destinos de España, donde este impuesto no existe o es menor, especialmente en el turismo nacional, más sensible al precio.
Aun así, diversos expertos coinciden en que destinos consolidados como Lloret de Mar o la Costa Brava cuentan con una demanda internacional fuerte, por lo que el impacto en la llegada de visitantes podría ser limitado. De hecho, en otros países y ciudades europeas donde se aplica esta tasa, el turismo ha seguido creciendo con normalidad.
Lo que sí cambia es el destino del dinero: actualmente, el 25% de la recaudación se destina a políticas de vivienda, mientras que el resto se invierte en promoción turística y mejora de infraestructuras. Un modelo que busca equilibrar el crecimiento del turismo con sus efectos sobre el territorio.
En este contexto, Lloret vuelve a demostrar su papel clave: uno de los destinos que más aporta y, al mismo tiempo, uno de los que más depende del equilibrio entre turismo, economía y convivencia.



