Dos jóvenes frente a frente, decenas de móviles grabando alrededor y una sucesión de poses, gestos, bailes y referencias a memes que terminan provocando gritos entre el público. Puede parecer difícil de entender si uno no está demasiado metido en TikTok, pero tiene nombre: ‘batallas de aura’. La tendencia juvenil que durante las últimas semanas se ha extendido por redes sociales y espacios públicos de diferentes ciudades también ha llegado a Lloret de Mar, donde recientemente un grupo de jóvenes organizó uno de estos encuentros más multitudinarios en la Plaça de Braus, entre el carrer dels Mestres y la avenida Vila de Tossa.
¿Qué es exactamente una ‘batalla de aura’?
Aunque el nombre pueda llevar a pensar en algo espiritual, aquí la palabra ‘aura’ se utiliza como sinónimo informal de carisma, presencia, seguridad o estilo. Es uno de esos conceptos que las redes sociales han ido transformando hasta crear prácticamente su propio lenguaje. Una persona con mucha ‘aura’ sería, en este contexto, alguien capaz de llamar la atención sin demasiado esfuerzo, transmitir confianza o realizar algún gesto que el resto considere especialmente memorable.
De ese mismo vocabulario nace también la expresión ‘farmear aura’. El término ‘farmear’ procede del mundo de los videojuegos, donde suele utilizarse para describir la repetición de determinadas acciones con el objetivo de acumular puntos, recursos o experiencia. Aplicado a internet, se convierte en una broma: alguien ‘farmea aura’ cuando hace algo que supuestamente le permite sumar esos imaginarios puntos de carisma.
Las llamadas batallas llevan este concepto desde la pantalla hasta un enfrentamiento presencial. Habitualmente, dos participantes se sitúan uno frente al otro y se van alternando para realizar poses, gestos, miradas, movimientos, pequeños bailes o referencias a vídeos y memes que circulan por las redes. La gracia está precisamente en sorprender al rival y, sobre todo, conseguir que el público reaccione.
No existe un reglamento universal, jueces oficiales ni una puntuación establecida. En la práctica, los gritos, las risas y la reacción de quienes rodean a los participantes funcionan como particular marcador. Cuanto mayor es la respuesta del público, mayor parece ser la cantidad de ‘aura’ acumulada. Y pese al nombre de ‘batalla’, no se trata de un enfrentamiento físico: la competición se basa en la creatividad, la actitud y la puesta en escena.
Las imágenes grabadas por Lloret Gaceta muestran cómo esta particular moda también ha encontrado su espacio en el municipio. El encuentro celebrado recientemente en la Plaça de Braus reunió a varios jóvenes alrededor de los participantes, muchos de ellos grabando con sus teléfonos para compartir después los mejores momentos en redes sociales.
Para quienes no estén familiarizados con los códigos actuales de TikTok, Instagram y otras plataformas, algunas de las actuaciones pueden parecer completamente inexplicables. Pero buena parte de la diversión está precisamente en reconocer las referencias. Celebraciones deportivas, memes, movimientos virales, personajes o gestos que llevan días o semanas circulando por internet pueden aparecer de repente durante una batalla y provocar una reacción inmediata entre quienes saben de dónde vienen.
De Latinoamérica a España
Durante este 2026, las batallas de aura han experimentado una importante expansión y han comenzado a celebrarse encuentros presenciales en diferentes lugares. La tendencia ha ganado especialmente presencia en Latinoamérica, con ejemplos en países como Brasil, México, Perú o Argentina, antes de empezar a aparecer también en España.
Su éxito tiene mucho que ver con una dinámica cada vez más habitual entre los jóvenes: algo nace en internet, salta a la calle, se convierte en una actividad presencial y después regresa nuevamente a las redes en forma de vídeos. El encuentro deja así de existir únicamente para las personas que están físicamente allí y puede acabar alcanzando a muchas más cuando las grabaciones comienzan a circular.
Como sucede con prácticamente todas las tendencias nacidas en TikTok, resulta imposible saber cuánto tiempo durará esta moda. Hoy puede llenar plazas y generar miles de vídeos y mañana ser sustituida por un nuevo fenómeno que todavía ni siquiera tiene nombre. Por ahora, sin embargo, las ‘batallas de aura’ continúan reuniendo a jóvenes y convirtiendo los códigos de internet en una especie de espectáculo improvisado en espacios públicos.
Y Lloret ya tiene la suya. La Plaça de Braus ha sido escenario de una de estas curiosas competiciones donde no gana quien corre más, ni quien marca más goles, ni quien tiene más fuerza. Aquí el objetivo es bastante más difícil de medir: conseguir que todos los que están alrededor tengan claro, aunque sea durante unos segundos, quién tiene más ‘aura’.
La Opinión del Redactor:
Lo último que queremos es caer en el discurso fácil de criticar a los jóvenes por aquello que los adultos no entienden. Las ‘batallas de aura’ son una moda más, probablemente efímera, y quienes participan buscan divertirse, relacionarse y sentirse parte de un grupo.
Pero quizá el debate no debería estar en esta moda concreta, sino en todo lo que hay detrás.
Nuestros jóvenes tienen acceso cada vez más temprano a las redes sociales, un mundo completamente abierto donde aparecen constantemente tendencias, mensajes y retos de los que muchas veces desconocemos quién está detrás, cuál es su intención o hasta dónde pueden llegar…pero que muchos dirán “mejor hacer estas cosas que estar con el móvil a todas horas”… y es que como dice la dicha: no llueve a gusto de todos.
Y ya hemos visto cómo algunos retos virales han acabado derivando en comportamientos peligrosos.
No podemos responsabilizar únicamente a los jóvenes. Falta concienciación, pero también educación digital, recursos públicos, acompañamiento familiar y probablemente una regulación más seria del acceso de los menores a determinadas plataformas.
Hay además una etapa en la que la opinión de los amigos y la aceptación del grupo se priorizan más que la palabra de una madre, un padre. Quien pone límites puede parecer el enemigo; quien aplaude todo, el mejor amigo. Pero crecer también consiste en aprender que quien siempre te da la razón no necesariamente es quien más te está cuidando.
Las circunstancias y el contexto importan, pero finalmente nuestras elecciones también marcan nuestro camino. Por eso necesitamos jóvenes capaces de decidir, pero también adultos capaces de acompañar y, cuando sea necesario, poner límites.
Hoy Lloret vive las ‘batallas de aura’. Mañana esta tendencia probablemente habrá desaparecido.
La pregunta que debería preocuparnos es mucho más corta pero no sencilla: ¿y mañana qué?.