
Lloret de Mar vuelve a situarse en el centro del debate sobre el modelo turístico y la financiación de los municipios que reciben millones de visitantes cada año. Las localidades catalanas de sol y playa reclaman un sistema de financiación específico que permita asumir el coste añadido que genera la actividad turística sin que sean los residentes quienes tengan que soportarlo a través de sus impuestos. La petición, que comparten varios destinos turísticos españoles, ha llegado a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que ha acordado trasladarla al debate sobre la nueva Estrategia España Turismo 2030. El objetivo es adaptar los recursos económicos de los ayuntamientos a la presión real que soportan sus calles, servicios públicos e infraestructuras durante todo el año.
Lloret recibe millones de visitantes y reclama recursos para afrontar el impacto turístico
Las cifras ayudan a entender la dimensión del reto. Lloret de Mar ronda los 42.000 habitantes y recibe alrededor de dos millones de visitantes que generan seis millones de pernoctaciones hoteleras al año. Una actividad que supone un importante motor económico para el municipio, pero que también exige recursos adicionales para mantener los espacios públicos, reforzar los servicios y gestionar las necesidades de una población que aumenta considerablemente en determinados momentos del año.
La situación no es exclusiva de la Costa Brava. Salou, en el Tarragonès, recibe aproximadamente tres millones de turistas anuales pese a tener unos 33.000 habitantes empadronados. Barcelona, por su parte, suma hasta siete millones de visitantes de un solo día a los alrededor de 16 millones de turistas que se alojan cada año en sus establecimientos. Son realidades diferentes, pero comparten una misma cuestión: los ayuntamientos deben atender una demanda de servicios que no siempre se corresponde con el número de personas que viven oficialmente en el municipio.
El alcalde de Salou, Pere Granados, ha defendido esta reivindicación durante una de las mesas de debate de la 26.ª edición del Foro Acave, organizado por la asociación de agencias de viajes especializadas. Granados considera que no es razonable que los vecinos asuman en solitario los gastos adicionales derivados de la llegada masiva de visitantes y reclama un nuevo modelo de financiación para los destinos turísticos. En su opinión, no se puede seguir recurriendo principalmente a los impuestos que pagan los residentes, como el impuesto sobre bienes inmuebles (IBI), para cubrir las necesidades que genera una actividad de la que se beneficia el conjunto del destino.
La tasa turística, en el centro del debate sobre quién debe pagar los servicios
Una de las propuestas que plantea el alcalde de Salou pasa por destinar parte de la recaudación de la tasa turística a aliviar la presión fiscal de los vecinos. Este impuesto, establecido por la Generalitat de Catalunya y que contempla la posibilidad de aplicar un recargo municipal, se ha convertido en una de las herramientas sobre la mesa para abordar el coste de la actividad turística. Granados defiende que los visitantes también deben contribuir a financiar los servicios públicos que utilizan durante su estancia, desde la limpieza de las calles hasta la seguridad ciudadana.
Como ejemplo, el alcalde de Salou señala que su municipio destina 14 millones de euros más a limpieza y seguridad ciudadana que otras localidades de un tamaño similar. Una diferencia que, según argumenta, refleja las necesidades extraordinarias que deben afrontar los destinos con una elevada afluencia turística. Por ello, reclama revisar la financiación y estudiar un incremento de la tasa turística con el objetivo de que la contribución de los visitantes ayude a sostener los servicios que hacen posible la actividad turística.
La propuesta, sin embargo, no genera consenso en todo el sector. Óscar Perelli, vicepresidente de Exceltur, organización que agrupa a empresas y entidades vinculadas al turismo, advierte de que determinadas medidas fiscales pueden acabar señalando al conjunto de la actividad turística. Como alternativa, plantea estudiar otras vías de financiación para los municipios más afectados, como la posibilidad de que reciban una parte de la recaudación del IVA. El debate, por tanto, no se limita a decidir si hay que aumentar los impuestos al visitante, sino también a encontrar mecanismos que permitan distribuir mejor los recursos generados por el turismo.
La FEMP pide revisar qué se considera municipio turístico
La necesidad de adaptar la financiación municipal a la realidad turística también ha llegado a la comisión de Turismo de la Federación Española de Municipios y Provincias. En el marco de los debates sobre la Estrategia España Turismo 2030, la entidad ha reclamado revisar la definición actual de municipio turístico y modificar los mecanismos de financiación para que tengan en cuenta la presión que soportan los servicios públicos y las infraestructuras locales.
Esta revisión podría resultar especialmente relevante para localidades como Lloret de Mar, donde la actividad turística tiene un peso destacado en la economía y en la vida cotidiana. El número de residentes empadronados no siempre refleja las necesidades reales de un municipio que debe atender también a turistas, trabajadores temporales y visitantes que llegan para pasar el día. La reivindicación de los destinos de sol y playa es que el sistema tenga en cuenta esta realidad y que los costes asociados a la actividad turística no recaigan únicamente sobre quienes viven en estas poblaciones durante todo el año.
La reclamación está respaldada por la Alianza de Municipios Turísticos de Sol y Playa (AMT), de la que forman parte Lloret de Mar, Salou, Benidorm, Torremolinos, Calvià y los municipios canarios de Adeje, Arona y San Bartolomé de Tirajana. Estas localidades comparten la necesidad de encontrar fórmulas que permitan compatibilizar la actividad turística con la calidad de vida de sus habitantes y garantizar que los ayuntamientos dispongan de recursos suficientes para gestionar la afluencia de visitantes.
Lloret apuesta por regular el ocio nocturno y mejorar la convivencia
La financiación no es el único desafío al que se enfrentan los destinos turísticos. La convivencia entre residentes y visitantes y la imagen que proyectan las localidades también ocupan un lugar importante en el debate. La percepción de quienes viven en un destino influye cada vez más en su reputación, especialmente en un contexto en el que las redes sociales difunden rápidamente tanto las experiencias positivas como los problemas relacionados con la actividad turística.
En este ámbito, Lloret de Mar ha recibido el reconocimiento de Óscar Perelli, vicepresidente de Exceltur, por el trabajo realizado en la regulación del ocio nocturno. Perelli considera que las medidas impulsadas en el municipio han contribuido a reducir notablemente los comportamientos incívicos. Se trata de una cuestión especialmente relevante para una localidad que busca mantener su atractivo turístico sin descuidar las necesidades de los vecinos y la convivencia en sus espacios públicos.
Elisabeth Keegan, directora de Lloret Turisme, explica que el municipio cuenta desde 2016 con un consejo municipal en el que participan representantes del sector turístico, sindicatos y asociaciones vecinales. Este espacio permite abordar la gestión del destino con la participación de diferentes actores, de manera que las decisiones no dependan únicamente de la visión empresarial o institucional, sino que también tengan en cuenta las preocupaciones de quienes residen en Lloret durante todo el año.
El reto de mantener el atractivo turístico sin perjudicar a los residentes
Salou también trabaja para gestionar la concentración de visitantes en determinadas zonas. Según Pere Granados, el municipio lleva años impulsando alternativas para descongestionar los puntos con mayor afluencia, con rutas de paseo diferentes y recorridos por el litoral que permitan repartir mejor a los turistas. La intención es reducir la sensación de saturación para los residentes y, al mismo tiempo, ofrecer a quienes visitan la localidad una experiencia satisfactoria que les anime a regresar. El alcalde destaca que el 75 % de sus visitantes repite estancia, un dato que considera positivo para la imagen del destino.
Por su parte, Exceltur impulsa la campaña «Turismo que Suma», con la que pretende concienciar sobre los beneficios de una actividad turística bien gestionada y promover soluciones que favorezcan la convivencia entre visitantes y residentes. La iniciativa se enmarca en un debate cada vez más presente en los destinos con una elevada afluencia turística: cómo mantener el peso económico del sector y, al mismo tiempo, garantizar que sus efectos positivos se traduzcan en una mejora para el conjunto de la población.
Para Lloret de Mar, la discusión sobre la financiación especial va más allá de la recaudación de un impuesto concreto. La cuestión de fondo es cómo conseguir que los recursos municipales estén a la altura de las necesidades que genera una población turística muy superior a la residente. Mientras la FEMP plantea revisar los mecanismos actuales y el sector turístico propone estudiar alternativas fiscales, los municipios de sol y playa reclaman una solución que permita mantener la calidad de los servicios públicos sin trasladar todo el coste a los vecinos.
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