Las inundaciones registradas el pasado 4 de octubre han vuelto a situar en el centro del debate las canalizaciones de las rieras de Can Lloranes y del torrent d’en Barba. Un vecino afectado, que ha solicitado expresamente mantener su identidad en el anonimato, se ha dirigido a Lloret Gaceta para explicar las reclamaciones que viene realizando desde mucho antes del episodio de lluvias y las nuevas actuaciones administrativas que ha iniciado tras los daños sufridos.
El residente sostiene que determinadas modificaciones realizadas durante las últimas dos décadas en el curso y las canalizaciones del agua podrían haber reducido la capacidad de evacuación de las rieras y contribuido a agravar las inundaciones. Entre la documentación aportada figuran reclamaciones anteriores, un recurso administrativo presentado en noviembre de 2024 y una resolución del Ayuntamiento de Lloret de Mar de febrero de 2025 que desestimó su petición de precintar provisionalmente la zona de estacionamiento de Can Lloranes y suspender determinadas actuaciones previstas en el espacio.
Tras las inundaciones del 4 de octubre, el afectado ha presentado nuevas peticiones ante la Agència Catalana de l’Aigua y reclama una investigación técnica sobre las canalizaciones, las obras realizadas, la seguridad del aparcamiento y los daños sufridos en viviendas próximas. El registro acredita la presentación de estas solicitudes, pero no supone que la ACA haya confirmado las posibles irregularidades denunciadas ni que se haya ordenado el cierre del aparcamiento.
Carta al director
“Lo advertimos antes de las inundaciones y no nos escucharon”
Llevo tiempo intentando advertir sobre una situación que, desde mi punto de vista, podía representar un riesgo en la zona de Can Lloranes y del torrent d’en Barba. Mi preocupación no comenzó después de las inundaciones del 4 de octubre. Ya antes había presentado escritos y reclamaciones relacionadas con las actuaciones realizadas en este ámbito y con la forma en que se estaba gestionando la evacuación del agua.
En noviembre de 2024 presenté un recurso administrativo contra las bases técnicas para la ordenación del aparcamiento de Can Lloranes. Entre otras cuestiones, solicité que se precintara provisionalmente la zona de estacionamiento y que se suspendieran determinadas obras significativas mientras no se aclararan los posibles riesgos existentes.
La Junta de Gobierno Local desestimó mi recurso el 7 de febrero de 2025. Según consta en la resolución que he aportado, el Ayuntamiento argumentó que aquel espacio llevaba utilizándose como aparcamiento, al menos, desde 2010 y que las actuaciones previstas consistían fundamentalmente en trabajos de mantenimiento, mejora de las infraestructuras básicas y ordenación de las plazas.
También se indicaba que las obras pretendían mejorar la evacuación del agua y que, al tratarse de actuaciones consideradas menores, no era preceptivo solicitar un informe a otras administraciones como la Agència Catalana de l’Aigua. Asimismo, se señalaba que la zona no aparecía en los mapas de riesgo MAPRI de la ACA.
Yo cuestioné entonces esos argumentos porque consideraba que no se estaba valorando suficientemente la configuración natural de la riera ni las canalizaciones existentes. Esa era mi preocupación antes del temporal y continúa siendo mi preocupación ahora.
El 4 de octubre, el aparcamiento municipal se convirtió en una rambla
Durante las fuertes lluvias del 4 de octubre, pude comprobar cómo el agua se acumulaba y circulaba por el aparcamiento de Can Lloranes. Desde mi experiencia aquel día, el espacio llegó a comportarse prácticamente como una rambla, con una entrada importante de agua que posteriormente afectó a instalaciones situadas aguas abajo.
Considero que una de las cuestiones que debería investigarse es la capacidad real de la conducción existente para evacuar el caudal procedente de la cuenca. En la documentación que he presentado comparo las dimensiones que aparecían en un antiguo proyecto técnico, donde se contemplaba una canalización de 2,5 por 2 metros, con un conducto circular de aproximadamente 1,2 metros de diámetro que, según sostengo, fue instalado posteriormente.
Desde mi punto de vista, esa diferencia de dimensiones, junto con los posibles giros, estrechamientos o acumulaciones de residuos que pudieran existir, podría dificultar la circulación del agua durante episodios de lluvias intensas. No pretendo presentar esta interpretación como una conclusión técnica definitiva. Precisamente por eso considero necesario que se realice una evaluación hidráulica independiente que determine cuáles son las características reales de las instalaciones, su capacidad de desagüe y su situación administrativa.
Lo que pido es que se compruebe técnicamente qué hay instalado, qué estaba autorizado y si las infraestructuras actuales tienen capacidad suficiente para responder ante episodios como el vivido el 4 de octubre.
Los daños sufridos y las advertencias anteriores
Las inundaciones no afectaron únicamente al aparcamiento. En una vivienda próxima al torrent d’en Barba, afluente de la riera de Can Lloranes, el agua terminó entrando en la propiedad. Según lo que vivimos, inicialmente comenzó a entrar a través del sistema de drenaje y posteriormente el desbordamiento provocó una entrada mucho más intensa.
Calculo que en determinadas zonas de la planta baja el nivel del agua llegó a alcanzar entre 80 y 90 centímetros. Los daños afectaron, según hemos documentado, a electrodomésticos, herramientas, materiales de trabajo, cerramientos y parte de un muro divisorio.
Para mí es especialmente preocupante porque no es la primera vez que sufrimos una situación de inundación. Ya tuvimos problemas en 2019 y anteriormente había advertido sobre cuestiones relacionadas con la colocación de una tubería y con la acumulación de materiales en el cauce.
En mis escritos he cuestionado también determinadas actuaciones urbanísticas privadas realizadas en el pasado y la respuesta municipal posterior. Sin embargo, soy consciente de que la documentación que he presentado no determina por sí sola quién tiene una responsabilidad legal ni demuestra que una actuación concreta sea la causa definitiva de las inundaciones del 4 de octubre. Eso es precisamente lo que considero que debe investigar una evaluación técnica adecuada.
He pedido que la Generalitat investigue las canalizaciones
Después de las inundaciones decidí presentar una nueva petición ante la Agència Catalana de l’Aigua. La solicitud relacionada con el aparcamiento de Can Lloranes quedó registrada oficialmente el 5 de octubre de 2026, a las 20:33 horas.
En ese escrito solicito que se investigue la situación de la riera y que se valore la suspensión preventiva del uso del aparcamiento mientras no se determine si pueden existir riesgos para las personas y los vehículos. No afirmo que la ACA haya ordenado el cierre ni que haya confirmado las irregularidades que planteo. En estos momentos, lo que existe es mi solicitud registrada y estamos a la espera de que sea analizada.
También he presentado otro escrito relacionado con el torrent d’en Barba y con las inundaciones sufridas en la vivienda, en el que solicito que se revisen las canalizaciones y las posibles deficiencias que pudieran existir.
He pedido además que ambos expedientes sean trasladados al Departamento de Territorio de la Generalitat y a la Comisión Territorial de Urbanismo de Girona, para que puedan valorar dentro de sus respectivas competencias si es necesario adoptar medidas correctoras.
Quiero una investigación técnica y una solución que evite que vuelva a ocurrir
Mi preocupación principal no se limita a los daños que ya hemos sufrido. Me preocupa especialmente qué puede ocurrir en futuros episodios de lluvias intensas si las canalizaciones existentes presentan algún problema de capacidad o si determinados espacios continúan utilizándose sin que se haya estudiado suficientemente su exposición al agua.
Por ese motivo, reclamo una inspección técnica que permita determinar si las obras realizadas se corresponden con los proyectos autorizados, si las canalizaciones disponen de una capacidad de desagüe adecuada y qué actuaciones deberían realizarse para reducir los riesgos. También considero necesario revisar las decisiones administrativas adoptadas durante los últimos años y buscar una solución definitiva para los vecinos afectados.
No quiero afirmar como probado aquello que todavía debe ser investigado. Lo que sostengo es que las advertencias existían antes de las inundaciones, que fueron planteadas por vía administrativa y que ahora, después de lo ocurrido el 4 de octubre, considero todavía más necesario obtener respuestas técnicas claras.
Mi objetivo no es únicamente reclamar por los daños sufridos. Quiero que se investigue qué ocurrió, que se determine si las infraestructuras hidráulicas de esta zona son adecuadas y, sobre todo, que se adopten las medidas necesarias para intentar evitar que una situación semejante vuelva a repetirse.
Lo advertimos antes de las inundaciones y no nos escucharon. Ahora espero que las administraciones competentes revisen toda la documentación, estudien técnicamente lo ocurrido y aclaren qué soluciones necesita esta zona de Lloret de Mar.