La farmacéutica y empresaria Cristina Cabañas, presidenta de Guitart Hotels y vinculada estrechamente a Lloret de Mar, ha sido la protagonista de una nueva entrega del programa ‘Noms propis’ de RTVE. La entrevista, conducida por Anna Cler, repasa una historia marcada por la pérdida, la responsabilidad y una profunda vocación de cuidar a las personas, tanto desde la farmacia como desde el sector hotelero y la acción social.
De la farmacia a ponerse al frente de Guitart Hotels
Cabañas explica en el programa que nunca había imaginado que acabaría dirigiendo una cadena hotelera. Su formación y trayectoria estaban vinculadas a la farmacia, pero su vida dio un giro radical en 2014, tras la muerte de su marido, Climent Guitart. En aquel momento tuvo que tomar una decisión sobre el futuro de la empresa familiar, mientras tenía además tres hijos pequeños. Fueron precisamente ellos quienes, según relata, terminaron dándole una respuesta: querían ser hoteleros como su padre cuando fueran mayores.
A partir de ahí, Cristina Cabañas decidió asumir las riendas de Guitart Hotels y afrontar el reto de aprender un oficio que hasta entonces no era el suyo. Tuvo que formarse, rodearse de profesionales y conocer desde dentro un sector completamente diferente al de la farmacia. Una transformación profesional que, con el paso de los años, la ha llevado a convertirse en la presidenta de la compañía, sin renunciar a su vínculo con la farmacia ni a esa vocación de atención y cuidado que ha marcado su trayectoria.
Una farmacéutica que también entiende el hotel como una forma de cuidar
Durante la entrevista, Cabañas explica que, aunque puedan parecer dos mundos muy distintos, encuentra un punto en común entre ambas profesiones: cuidar a las personas. La farmacia atiende a quien no se encuentra bien, mientras que el hotel recibe a personas que llegan buscando disfrutar de unos días de descanso y desconexión. Esa mirada también se ha trasladado a la actividad de la Fundació Climent Guitart, creada en 2018 y dedicada, entre otras iniciativas, a impulsar proyectos vinculados a la formación turística y a la acción social.
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Cristina Cabañas mantiene además su establecimiento farmacéutico en Lloret de Mar, localidad donde también se encuentra buena parte de su actividad empresarial y social. En ‘Noms propis’, Anna Cler se acerca precisamente a esta faceta menos conocida de la empresaria y descubre cómo el legado de Climent Guitart se ha convertido también en una forma de ayudar a otras personas.
‘Somriures per Ucraïna’: niños que llegan para respirar de la guerra
Uno de los momentos centrales de la entrevista gira alrededor de ‘Somriures per Ucraïna’, el proyecto de la Fundació Climent Guitart que nació a raíz del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. La iniciativa permite que niños y niñas ucranianos puedan pasar unos días de vacaciones en Catalunya y, especialmente, en Lloret de Mar, alejados temporalmente de la situación que viven en su país. La idea surgió después de que ciudadanos ucranianos residentes en Lloret preguntaran a Cabañas si algunos hijos de conocidos podían desplazarse hasta la localidad para “respirar de la guerra”. Su respuesta, según explica, fue clara: no podía decir que no.
La llegada de estos niños también generó un fuerte impacto emocional en la propia empresaria. Algunos llevaban consigo objetos y joyas de sus madres como recuerdo, situaciones que Cabañas describe como especialmente duras. Reconoce que llegó a verse reflejada en ellos y que las similitudes físicas con sus propios hijos hicieron que la experiencia fuera todavía más intensa. “Veía mis hijos en los niños ucranianos. No paraba de llorar”, explica durante la entrevista.
La ayuda de Sor Lucía Caram y el reto de acoger a 252 niños
Ante la dificultad de gestionar emocionalmente todo lo que estaba viviendo, Cabañas buscó ayuda y contactó con Sor Lucía Caram, religiosa y cocinera argentina especialmente implicada en la ayuda humanitaria a Ucrania. La empresaria le pidió apoyo para poder afrontar una situación que, reconoce, en algún momento llegó a plantearse si podría continuar gestionando. El encuentro acabaría dando lugar a uno de los retos más importantes del proyecto.
Antes de llegar a Lloret, Sor Lucía Caram había visitado un orfanato y planteó a Cabañas una pregunta que marcó el rumbo de la iniciativa: si se atrevía a acoger a 252 niños. Hasta ese momento, la Fundación había llegado a recibir aproximadamente medio centenar de menores. La respuesta de Cabañas fue poner una única condición: que ningún niño se quedara en el orfanato. Según explica la empresaria en el programa, finalmente la Fundación consiguió acoger a todos los niños ucranianos de aquel orfanato.
Diez días para volver a sonreír
Una vez instalados en los hoteles Guitart, los menores no solo disponen de alojamiento. La Fundación prepara para ellos una estancia de diez días pensada para que puedan disfrutar de unas auténticas vacaciones. A su llegada reciben una maleta con un kit preparado para que no les falte de nada y participan en diferentes actividades y visitas por Catalunya. Entre los lugares que conocen durante estas estancias se encuentran el Museu del Futbol Club Barcelona, la Sagrada Família, PortAventura y Montserrat, además de poder disfrutar de las playas de la costa catalana.
El nombre de ‘Somriures per Ucraïna’ también nace de lo que Cabañas observa durante estas estancias. Explica que muchos niños llegan inicialmente enfadados con el mundo y desconfiando de las personas después de todo lo que han vivido. Sin embargo, la situación cambia con el paso de los días. Al finalizar la estancia, algunos terminan abrazando a las personas que les han acompañado y diciéndoles que les han cambiado la vida, mientras que las madres hacen llegar cartas de agradecimiento. Para Cabañas, esa reacción es precisamente la recompensa de todo el esfuerzo.
La empresaria recuerda una frase que le dijo Sor Lucía Caram y que resume buena parte de la filosofía del proyecto: “Tothom pot aportar el que té. I tu què tens per aportar?”. En su caso, la respuesta fue sencilla: tiene habitaciones de hotel y decidió ponerlas a disposición de esta iniciativa. La Fundación intenta organizar estas estancias en periodos en los que los establecimientos tienen menor ocupación, aprovechando así espacios que de otro modo podrían quedar vacíos.
La entrevista de ‘Noms propis’ muestra así una faceta especialmente personal de Cristina Cabañas: la de una mujer que tuvo que reinventarse tras una pérdida familiar, pasó de la farmacia a ponerse al frente de una empresa hotelera y terminó convirtiendo parte de los recursos de esa actividad en una herramienta para ayudar a otros. Una historia que también tiene a Lloret de Mar como uno de sus escenarios principales y que ahora ha llegado a la televisión pública a través de RTVE.
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