Lloret de Mar transforma 50 metros del paseo marítimo: así es la nueva intervención de urbanismo táctico

El Passeig Camprodon i Arrieta, a partir del número 20 en Lloret de Mar, ha estrenado este jueves 9 de abril una transformación visible que no ha pasado desapercibida. Un tramo de aproximadamente 50 metros, que hasta hace unos días era asfalto y zona azul con capacidad para unos 15 vehículos, ha sido pintado con colores llamativos dentro de una actuación que busca redefinir el espacio público.
Un cambio progresivo en pleno paseo
En este mismo punto, ya existían desde hace varios meses varias plazas destinadas a aparcamiento de bicicletas, con estructuras tipo jaula con candado para reforzar la seguridad. Ahora, el resto de plazas de estacionamiento se han eliminado, dejando un espacio completamente reconfigurado.
Este cambio se enmarca dentro de la estrategia municipal de pacificar el paseo de manera gradual, un proyecto que desde hace tiempo genera debate entre vecinos y visitantes, con opiniones muy divididas sobre el futuro del tráfico y el uso del espacio urbano.
Urbanismo táctico y transformación temporal del espacio
Antes

Ahora

Según explican desde el Ayuntamiento, esta actuación se encuadra dentro del concepto de urbanismo táctico, una forma de intervenir en la ciudad de manera rápida, reversible y de bajo coste para ganar espacio público sin necesidad de grandes obras.
En este caso, la pintura se ha ejecutado en tres días, comenzando el martes 7 de abril y finalizando este jueves 9 de abril. El objetivo es testar nuevas configuraciones del espacio antes de tomar decisiones definitivas.
Un paseo en plena evolución y sin proyecto cerrado
La idea del consistorio es continuar avanzando hacia la pacificación progresiva del paseo, con la posibilidad de que en el futuro se limite o incluso se cierre al tráfico, aunque todavía no hay una decisión definitiva sobre este tramo.
Desde esta perspectiva, una de las ideas que también sobrevuela el debate es la lógica de mantener plazas de aparcamiento en un espacio que, según la planificación municipal a largo plazo, está llamado a ser un paseo cada vez más peatonalizado. En ese sentido, consideran que no tendría demasiado sentido conservar estacionamientos en una zona que, con el tiempo, podría quedar completamente pacificada y ganando protagonismo para el peatón.
Además, esta actuación coincide con otras obras cercanas, como la remodelación del parking de Sa Caleta, donde se está modificando la entrada, y la construcción de una nueva rotonda en el propio paseo.
Por ahora, el Ayuntamiento estudia qué elementos podrían incorporarse en el espacio, como bancos o mobiliario urbano, pero insiste en que no hay un proyecto cerrado y que la zona queda, provisionalmente, tal y como se puede ver tras la intervención.




