Caso cerrado | Los Mossos descartan criminalidad y fallos estructurales en la muerte de un joven en un hotel de Lloret

Descartan criminalidad en el incidente
Los Mossos d’Esquadra han confirmado que no existen indicios de criminalidad en la muerte del joven de 35 años que, la madrugada del sábado 14 de marzo, se precipitó desde un balcón en Lloret de Mar. Según la policía catalana, los datos recabados hasta el momento apuntan a una muerte accidental.
El suceso ocurrió alrededor de la 1:00 de la madrugada en el Hotel Ona Don Juan, ubicado en la calle de la Riera, 77. La víctima cayó desde el balcón de su habitación, situada en un cuarto piso, hasta la zona de la terraza y piscina del establecimiento.
Las primeras unidades policiales llegaron rápidamente y encontraron al hombre inconsciente y en parada cardiorrespiratoria. Antes de la llegada del SEM, varios agentes fuera de servicio y una enfermera presente en el hotel iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar. Posteriormente, se aplicó un desfibrilador externo automático hasta que los profesionales sanitarios continuaron con maniobras avanzadas. Lamentablemente, a las 01:45 horas se certificó su fallecimiento a consecuencia de las graves lesiones sufridas en la caída.
La Unidad de Investigación de los Mossos de la comisaría de Blanes se hizo cargo de las diligencias. Tras la inspección ocular y primeras gestiones, descartan la participación de terceras personas. La principal hipótesis, avalada por la investigación, es que el joven habría intentado pasar de un balcón a otro por motivos que aún se desconocen, momento en el que perdió el equilibrio y cayó al vacío.
Obras del hotel y contexto artístico
También se analizaron las recientes obras de sustitución de barandillas en el hotel, pero las fuentes policiales confirman que no tienen relación con el accidente. Fuentes externas indican que la víctima era instructor de danza y participaba en un festival que se celebraba esos días en el municipio. En su entorno artístico, era muy valorado y no mostraba conductas de riesgo.
Controversia entre los asistentes
El joven de nacionalidad española, formaba parte de un evento de baile que congregaba a cientos de personas, con talleres y fiestas durante todo el fin de semana. La muerte no interrumpió la celebración: según asistentes, “solo hicieron un minuto de silencio y todo continuó”, incluso esa misma noche. El domingo los talleres también siguieron con normalidad, algo que algunos asistentes consideraron fuera de lo habitual.
Desde esta redacción, nos unimos al pésame a la familia, amistades y compañeros del joven en estos momentos de profundo dolor. Lloret despide así, de forma trágica y repentina, a un visitante vinculado al tejido cultural de un municipio que vivía con normalidad la actividad turística y artística de la temporada.



