Ejecutado en Barcelona un capo de la mafia balcánica vinculado a una red de narcotráfico en Lloret de Mar

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Barcelona ha vuelto a ser el escenario de un crimen de la mafia internacional. Según avanza La Vanguardia este martes 15 de julio, a plena luz del día, un hombre fue asesinado de varios disparos en el número 200 de la calle Consell de Cent, en pleno Eixample. La víctima es Filip Knežević, serbio de 36 años, con antecedentes por narcotráfico, blanqueo de capitales y asesinatos. El crimen, que apunta a un ajuste de cuentas, tiene conexiones directas con una red de narcotraficantes que operaba en Lloret de Mar y fue desmantelada el año pasado.
La víctima no era un desconocido para los cuerpos de seguridad: Knežević estaba buscado internacionalmente y formaba parte del clan montenegrino Kavač, una violenta banda rival de los Škaljari. Su historial incluye su implicación en un asesinato doble en 2020 en la isla griega de Corfú, donde fueron acribillados a balazos dos miembros de la banda contraria.
Una ejecución a sangre fría en pleno Eixample
El crimen ocurrió poco antes de las 17:00h. Según fuentes policiales, el agresor esperó a que Knežević entrara al portal del edificio donde residía, en el 4º2ª, y le disparó al menos ocho veces. Cuatro de las balas impactaron en zonas vitales: tres en la espalda y una en la cabeza. Murió al instante, boca abajo, en el rellano.
La escena fue presenciada por una vecina, Elea, quien pensó en un primer momento que alguien se había caído por las escaleras. Al abrir la puerta, se topó con el cuerpo sin vida y con un disparo en la nuca. La joven dio aviso inmediato a los Mossos d’Esquadra, que llegaron minutos después y acordonaron la zona durante más de seis horas.
Conexiones con Lloret de Mar
Filip Knežević no era nuevo en Cataluña. El año pasado, la Policía Nacional detuvo a tres cabecillas del clan Kavač, uno de ellos en Lloret de Mar y los otros dos en Barcelona. Estas capturas formaron parte de una operación internacional contra el narcotráfico en la que participaron varios cuerpos policiales europeos. La muerte de Knežević refuerza la hipótesis de un ajuste de cuentas entre bandas rivales, y vuelve a poner a Lloret en el mapa de los puntos calientes del crimen organizado.
Un edificio lleno de turistas y desconocidos
El bloque donde Knežević vivía llevaba poco tiempo ocupado por él. Nadie lo conocía, y su nombre ni siquiera aparecía en el buzón, que figuraba a nombre de otro residente. La mayoría de vecinos son estudiantes, turistas o expatriados, sin apenas relación entre ellos. Solo tres pisos tienen residentes estables que se reconocen entre sí.
El agresor actuó con precisión quirúrgica. Se colocó a su lado justo al entrar y apretó el gatillo sin dudar. La puerta del edificio aún muestra los agujeros de los disparos, un recordatorio visible de que el crimen organizado ha llegado al corazón de Barcelona.
Investigación en marcha
La División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos continúa con la búsqueda del autor del asesinato, reconstruyendo su ruta de huida. Las cámaras de vigilancia de los comercios cercanos apenas aportaron pistas, ya que la mayoría enfocaban hacia el interior de los locales. Ni en la clínica dental ni en la tienda de instrumentos musicales de al lado escucharon nada. “Nos enteramos al ver las ambulancias”, explican.
Con más de 23% de aumento en tiroteos en Cataluña durante el último año, este nuevo crimen vuelve a encender las alarmas sobre la peligrosidad de las mafias internacionales que operan en la región. Lloret, Barcelona y otros puntos de la costa catalana se han convertido en escenario de sus ajustes de cuentas.