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La plantilla del CTRM Lloret planta cara a GBI con una huelga prevista: “Hacemos el trabajo sucio, no pedimos privilegios, pedimos justicia”

Exigen un convenio justo, mejoras salariales y condiciones laborales dignas ante la desigualdad interna en GBI Paprec

Los trabajadores del Centro de Tratamiento de Residuos Municipales (CTRM) de Lloret de Mar han anunciado una huelga para el próximo 28 de julio, como medida de presión si no se alcanza un acuerdo con la empresa GBI Paprec, actual gestora de la planta. La convocatoria ha sido impulsada por los representantes legales de la plantilla, Juan Manuel Quevedo, Antonio Vergara y Mihai Paraschib, en nombre de los 37 empleados que desarrollan su labor en estas instalaciones.

Una plantilla esencial, pero “invisible”

El principal reclamo de los trabajadores es poder negociar un convenio colectivo justo, que reconozca tanto la dureza de su trabajo como la importancia de su función en la cadena de gestión de residuos del municipio.

Queremos un convenio acorde a las exigencias laborales que se nos imponen, y al esfuerzo que realizamos cada día. Lo que pedimos no es un privilegio, es justicia”.

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Los empleados del CTRM denuncian que, a pesar de desarrollar tareas críticas de selección, tratamiento y limpieza de residuos, sus condiciones laborales son claramente inferiores a las de otros compañeros de GBI Paprec, especialmente los dedicados a la recogida de basura y limpieza viaria, con quienes incluso comparten instalaciones.

Diferencias salariales y sobrecarga de trabajo

Según apuntan desde el comité de empresa, existen grandes desigualdades internas dentro de la misma compañía: salarios más bajos, menos días de vacaciones, peores horarios y compensaciones económicas inferiores en el CTRM.

Nuestros compañeros de recogida disfrutan de un convenio más justo. Nosotros hacemos un trabajo igual de esencial, o incluso más penoso, y somos tratados como trabajadores de segunda dentro de la misma empresa”.

El trabajo en la planta no es sencillo: implica la manipulación directa de residuos, en condiciones que suponen exposición a toxinas, bacterias, materiales inflamables e incluso riesgo de explosiones. “Es un trabajo forzoso. Y pese a todo, seguimos siendo invisibles”, lamentan.

La empresa rechaza las propuestas y exige más rendimiento

Desde el comité se denuncia que la dirección de GBI Paprec ha rechazado sistemáticamente todas las propuestas sindicales, amparándose en el coste económico que implicarían.

Sin embargo, al mismo tiempo, la empresa exige mayores niveles de rendimiento y recuperación de materiales a una plantilla que califican de insuficiente y sobrecargada.

Lo único que pedimos es dignidad, respeto y unas condiciones laborales que estén a la altura de lo que hacemos por el pueblo”, concluyen los representantes.

Abiertos al diálogo, pero firmes en sus demandas

La huelga se mantiene convocada para el 28 de julio, aunque los trabajadores han dejado claro que aún hay margen para negociar.

Todavía hay tiempo para sentarse a hablar. Pero no vamos a renunciar a lo que es justo”, remarcan desde la plantilla.

Una planta clave para más de 267.000 personas

El CTRM de Lloret de Mar es una instalación estratégica en la comarca, donde se gestionan residuos como la fracción resto, voluminosos y restos vegetales.

Actualmente, da servicio a más de 267.000 habitantes de municipios como Lloret, Blanes, Tossa de Mar y otras poblaciones del entorno.

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