“SOMOS DEPORTISTAS, NO DELINCUENTES”: pilotos denuncian persecución policial durante el Rally de Lloret tras las multas recibidas

Lo que debía ser un fin de semana de adrenalina y competición en el Rally Lloret de Mar se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para muchos participantes, quienes denuncian una persecución constante por parte de los Mossos d’Esquadra. La revista especializada en el mundo del motor, MOTORESPORT, publicó el 13 de febrero una noticia que puso en alerta a la comunidad del motor, describiendo un dispositivo policial que algunos califican de excesivo.
Un dispositivo que deja huella
Según la información publicada por MOTORESPORT, la actuación policial incluyó helicópteros, agentes de paisano y controles estratégicos que afectaron directamente a los participantes durante los tramos de enlace del rally, provocando un notable malestar. La cita inaugural en Lloret de Mar del Campeonato de Cataluña de Rallies contó con esta presencia incómoda -según el diario- que, tal como explican, rompió el equilibrio entre la competición, afición y la vida cotidiana de los vecinos y usuarios de la vía.
Según la propia organización, entre cuatro y cinco equipos —de los más de 100 inscritos que participaron en esta decimotercera edición del Rally Lloret de Mar— acabaron sufriendo penalizaciones de tiempo a raíz de estas actuaciones. Aunque numéricamente el impacto fue reducido, el episodio generó un fuerte malestar dentro del colectivo, ya que los afectados consideran que se rompió el equilibrio acordado previamente y que el dispositivo policial terminó influyendo directamente en el desarrollo deportivo de la prueba.
Testimonios que reflejan la tensión: “SOMOS DEPORTISTAS, NO DELINCUENTES”
Uno de los testimonios más contundentes fue el del piloto Aleix Gubianes, que participó en el Rally de Lloret el primer fin de semana de febrero junto a su copiloto a bordo de un Swift Sport. Tras la prueba, hizo público un comunicado en el que denunciaba haber vivido una “persecución hacia los participantes”, asegurando que se sintieron tratados como delincuentes únicamente por competir con un coche de rally. Su malestar no se centraba tanto en las multas recibidas, sino en la forma en que se gestionaron: explicó que, tras ser captados por un radar móvil, agentes les entregaron la sanción 130 kilómetros después, cuando iban con el tiempo justo apunto de empezar la competición, algo que considera desproporcionado y que, según afirma, no habría ocurrido si hubieran circulado con un vehículo convencional.
Tras la publicación del comunicado, las redes sociales se llenaron de mensajes de apoyo y quejas. Decenas de pilotos y también aficionados que acudieron a Lloret para disfrutar del rally aseguraron haberse visto perjudicados. Muchos regresaron a casa con menos puntos en el carné, la cartera más vacía y, sobre todo, con la sensación de haber sido perseguidos y utilizados dentro de un sistema recaudatorio más que acompañados en un evento deportivo. El malestar se extendió rápidamente en el entorno del motor.
Algunos ejemplos que contestaron a Aleix Gubianes:


Un futuro que exige diálogo
El Rally Lloret y, en general, los campeonatos de rallys, necesitan un equilibrio entre deporte, seguridad y convivencia. La organización reclama que se respeten los acuerdos previos con la policía, evitando sanciones arbitrarias y garantizando que la ley se aplique sin criminalizar a los pilotos. Solo así se podrá asegurar que los motores sigan rugiendo sin conflictos con la sociedad, manteniendo la emoción y la pasión por el deporte sin convertirlo en un problema de orden público.



