“Estamos aquí para ayudar, no para dividir”: la comunidad Sikh de Lloret rompe silencios ante los prejuicios recibidos

- A raíz de una publicación hace unos días sobre la celebración del Gurpurb, el nacimiento de Gurú Nanak Dev Ji en Lloret de Mar, la comunidad sikh de Lloret de Mar ha recibido comentarios irrespetuosos y de intolerancia.
La comunidad sikh es consciente de que no todo el mundo sabe quiénes son y, por este motivo, les gustaría darse a conocer. El sikhismo es una religión monoteísta nacida en la India a finales del siglo XV por Gurú Nanak que tiene como objetivo la igualdad de todos los seres humanos y el servicio a la humanidad. La comunidad sikh se conoce por su generosidad y servicio social, independientemente de la religión de las personas a quienes ayuden.
Amrik, que forma parte de la comunidad en Lloret de Mar, explica que “somos un pueblo que ha luchado por la libertad y por la paz en todo el mundo. Nuestros abuelos lucharon en la Primera y en la Segunda Guerra Mundial, defendiendo valores humanos, no territorios”.
Acción humanitaria
La ayuda de los sikhs en España no queda indiferente, pues han demostrado quién y cómo son. Durante la DANA en Valencia (2024), por ejemplo, estuvieron seis meses limpiando casas, cocinando, reconstruyendo hogares y sosteniendo a familias enteras sin pedir nada a cambio.

Otro ejemplo es en la guerra de Ucrania (2022) durante la invasión a gran escala que sufrió el país. También actuaron de la misma forma: dándoles comida en medio de las carreteras y apoyo en lo que necesitaran en ese momento. Así mismo lo hicieron en la India o en cualquier país donde alguien los necesite.
“Porque para nosotros, ayudar no es un gesto, sino un deber espiritual”.
Un pueblo que protege y honra su identidad allá donde llega
Los sikhs siempre han estado presentes en cada rincón del mundo, ya que ellos según manifiestan “no vinimos a emigrar”. Es más, “allá donde vivimos, allá protegemos, ya que somos soldados antiguos que vivimos de la humanidad”, sigue Amrik. Nunca viven en un sitio fijo, son nómadas. Siempre van caminando. Aun así, siempre “nos integramos donde vivimos celebrando, por ejemplo, las tradiciones locales” acentúa Amrik.
Los sikhs se pueden reconocer físicamente por su dastaar (turbante) y su barba, que conforman sus símbolos de honor, identidad y responsabilidad. De esta manera, con el turbante, protegen su cabello, al cual respetan mucho, y también les sirve de “casco”. “Es nuestro uniforme, como los cuerpos de seguridad tienen el suyo”, narra Amrik.
La comunidad sikh reivindica empatía en un Lloret multicultural
Actualmente, vivimos en un mundo globalizado y la gente no para de moverse. Sin embargo, más concretamente en Lloret de Mar, es más que evidente que viven todo tipo de personas de diferentes religiones, culturas y nacionalidades. La sociedad es diversa.
Es por eso que no está de más recordar “que debemos respetar las creencias de los demás y recordar siempre nuestra humanidad. El respeto y la empatía nos hacen una comunidad más fuerte y armoniosa”, explica Pawandeep Singh Saini, también integrante de la comunidad sikh.
Por otra parte, Amrik, con desgana, manifiesta que a veces los han llegado a confundir con traficantes de sustancias estupefacientes cuando realmente los sikhs son solo campesinos, gente de la tierra. “Gente que, si pasa lo que sea en cualquier país, allí van a estar sin esperar nada a cambio” matiza el entrevistado.
“Todos los que han hecho esos comentarios tendrían que saber más de la historia del sikhismo porque, si el pueblo nos necesita, estamos aquí con ellos, no contra ellos. Porque este pueblo es nuestro pueblo también. Eso es lo que es”.



