Lloret y el fenómeno Therian: mucho ruido en redes y poca “huella” en la calle; las quedadas fracasan en la localidad y en toda España

El fenómeno ‘therian’, que está generando mucho ruido en redes sociales, ha demostrado este fin de semana que en España todavía no acaba de cuajar, y Lloret de Mar no ha sido la excepción. Las convocatorias organizadas en distintas ciudades han terminado con más curiosos que jóvenes identificados con este movimiento, y en algunos casos con cancelaciones o pequeños incidentes. La moda, que mezcla identidad, espiritualidad y cultura digital, sigue siendo un tema polémico y viral, pero su implantación real parece limitada.
Lloret, quedada anunciada… pero sin therians

En Lloret de Mar se había organizado una quedada el domingo 22 de febrero a las 18:00 en la Plaza del Ayuntamiento, con un mensaje bastante llamativo en su difusión: “CONECTA • COMPARTE • SÉ TÚ MISM@”. Los organizadores animaban a traer accesorios y prometían un ambiente respetuoso y seguro, pero la realidad fue bastante distinta.
Según la observación realizada en el lugar, no se detectó ningún participante caracterizado como therian. Lo que sí hubo fue un buen número de curiosos, algunos grabando con sus móviles y otros simplemente paseando por la zona atraídos por la convocatoria viral que se había difundido principalmente por redes sociales.
Un caso parecido se vivió en Blanes el sábado 21 de febrero en la playa, donde también predominó la curiosidad. Allí sí se pudieron ver algunos jóvenes identificados con el movimiento, aunque de forma muy minoritaria, destacando caracterizaciones simples como máscaras y colas, con apariciones muy puntuales, un loro y una gatita (humanos) asomaron por el lugar.
Un movimiento viral, pero todavía minoritario
El fenómeno therian no es nuevo, aunque ha explotado recientemente gracias a plataformas como TikTok, Instagram o YouTube, especialmente entre adolescentes. Se trata de personas que afirman identificarse psicológica o espiritualmente con animales no humanos, imitando algunos de sus comportamientos, movimientos o sonidos.
En Girona ciudad también se produjo un encuentro el pasado martes 17 de febrero en la plaza Miquel Santaló, cerca del Hotel Carlemany. La convocatoria, difundida en redes, reunió principalmente a adolescentes y curiosos, con una presencia policial preventiva y sin incidentes relevantes. El patrón se repitió: más espectadores que participantes reales del movimiento.
Según expertos consultados, muchos jóvenes llegan a estos grupos por la curiosidad que generan los contenidos virales. Algunos lo viven como una forma de expresión identitaria, mientras que otros lo interpretan como un fenómeno cultural ligado a la comunidad digital y la búsqueda de pertenencia en la adolescencia.
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La evolución de este fenómeno seguirá siendo observada en los próximos meses, especialmente en espacios juveniles y en convocatorias que se difunden principalmente a través de redes sociales, donde el interés parece crecer más rápido que la participación real.
¿Y en las grandes ciudades ?
En Barcelona, la concentración más multitudinaria se vivió en el Arco del Triunfo, donde se reunieron unas 3.000 personas, aunque la mayoría acudieron como curiosos, con más móviles grabando que caracterizaciones. La cita acabó con cinco detenidos por desórdenes públicos y enfrentamientos, tras haberse desarrollado de forma inicialmente pacífica. En Madrid, en la Puerta del Sol, se repitió el mismo patrón, con un pequeño grupo de jóvenes identificados como therian caminando a cuatro patas mientras eran rodeados y grabados por curiosos. En Málaga también se registró un episodio similar, donde un joven con máscara de caballo terminó siendo objeto de bromas mientras era “capoteado” con una bandera. En otras ciudades como Zaragoza, Pamplona o A Coruña, las concentraciones previstas prácticamente no se materializaron porque los therians no aparecieron, aunque sí hubo jóvenes esperando verlos. En Bilbao y Córdoba, las convocatorias fueron directamente canceladas tras recibir amenazas de muerte los organizadores y por el temor a posibles agresiones, aunque en Bilbao sí acudieron algunas personas identificadas con el movimiento pero sin caracterización, denunciando en medios la difusión de rumores falsos sobre su comunidad.



