ColumnesTotes les Notícies

Columna de Opinión | La amarga decepción de un regreso- ¿Dónde está la evolución de Lloret?

Hace más de una década, tomé la decisión de apartarme del día a día del turismo en Lloret de Mar. La frustración ante un modelo anquilosado me empujó a buscar nuevos horizontes. Sin embargo, mi vínculo emocional con el municipio me llevó a aceptar la dirección de un proyecto ilusionante: abrir desde cero un nuevo hotel en Lloret hace un tiempo. Era una prueba de fuego, una esperanza para comprobar si, tras los discursos de “brotes verdes” y “evolución”, las bases del turismo local habían mutado.

Lamentablemente, la realidad se impuso. A finales de 2024, tras meses de gestión y preparación, la decepción fue tan profunda que decidí abandonar el proyecto del hotel. El ambiente, las dinámicas y la estructura de Lloret demostraron no haber evolucionado lo suficiente como para sostener un modelo de calidad y rentabilidad que mirara al futuro.

El contraste entre la inercia local y la necesidad de progreso fue el empujón definitivo para mi carrera. De hecho, a principios de 2025 pasé a dirigir las operaciones de una cadena hotelera con todos sus activos fuera de Lloret. Mi visión es global, mi día a día está centrado en la innovación y en la rentabilidad del valor añadido. Esto me da la autoridad y la perspectiva para afirmar lo siguiente:

El espejismo de la novedad

Comprobé con pesar que, en esencia, el modelo turístico de Lloret sigue anclado en las mismas dinámicas que me hicieron marchar hace más de diez años. Sí, hay datos que muestran un crecimiento en el gasto medio por turista, pero las cifras maquillan la realidad estructural que se vive a pie de calle.

“El problema no son solo las cifras; es la cultura, es el ambiente que no muta, es un modelo de bajo coste y alta masificación que sigue reinando e impidiendo una verdadera transformación.”

El turismo de masas, el “low cost”, el incivismo y el descontrol del ocio nocturno —ese viejo conocido— siguen generando tensiones sociales, precariedad laboral y una estacionalidad extrema. El centro de la ciudad lucha contra la decadencia de sus comercios, la falta de seguridad percibida y la dificultad de conciliar el descanso vecinal con la actividad veraniega. Es el mismo escenario que me llevó a marcharme, simplemente redecorado.

La batalla perdida de la calidad

En el sector donde opero, la estrategia se centra en atraer un visitante que busca experiencia, tranquilidad, gastronomía de valor y un respeto por el entorno. Ese turista existe, y su gasto es significativamente mayor. ¿Pero qué encuentra en Lloret?

Demasiados hoteles, restaurantes y negocios auxiliares siguen priorizando el volumen sobre la calidad. Cuando se intenta implementar una gestión hotelera enfocada en la excelencia y se choca constantemente con un entorno urbano que no acompaña (suciedad, ruido, falta de servicios complementarios de alto valor), la conclusión es clara: la inversión en calidad no es rentable si el ecosistema turístico circundante no evoluciona al mismo ritmo.

Hemos estado hablando de “reconvertir” y de apostar por el “turismo de calidad” durante años. Pero para que esa reconversión sea real, no basta con renovar fachadas o atraer algunos nuevos mercados. Requiere una acción coordinada y contundente para:

  • Erradicar los focos de incivismo que ahuyentan a la familia y al turista de poder adquisitivo.
  • Imponer un control estricto sobre las viviendas turísticas ilegales y la calidad de la oferta de bajo coste.
  • Reformular la oferta comercial y de restauración del centro para elevar su estándar de calidad y apariencia.

Mi tristeza es doble: como profesional que ha puesto su experiencia al servicio de una nueva empresa en su pueblo, y como lloretense que ve con pena cómo el esfuerzo de unos pocos se diluye en la inercia de una mayoría que no quiere o no sabe cambiar. Lloret tiene un potencial inigualable. Pero mientras el núcleo de su modelo turístico siga siendo el que es, temo que el verdadero despegue hacia un destino de valor compartido y prestigio seguirá siendo solo una promesa en el papel.

“O se reinventa la base del modelo, o el destino asumirá su anunciada decadencia. Y es una lástima, porque los brotes verdes existen, pero mueren asfixiados por la mala hierba del pasado”.

Òscar Portela

4 Comentaris

  1. Tot el que diu l’Òscar té una part de raó però , el principal èxits de Lloret són la natura que l’ha afavorit , la mentalitat catalana que encara aguanta i certes influències espontanies no afavorim certes artesanies molt nostrades e influens

  2. En altres paraules: hi ha un lobby a Lloret que no permet el canvi, aferrat al seva butaca còmoda de fer diner fàcil omplint ràpid i a dojo, a preu de ganga. FALTA VALENTIA I EMPATIA. Una llàstima.

  3. Creo que no debemos achacar la situación solo a la “inercia” o a que los empresarios “no saben cambiar”. Quizás ocurre algo más cínico pero económicamente racional: la especialización en el low cost.
    Mientras otros destinos se pelean por subir precios y buscar al turista de lujo, Lloret se ha quedado solo captando “todo el volumen” del turismo masivo que ya no puede pagar otros sitios.
    El problema de esta estrategia es que funciona económicamente, dinero rápido hoy a los empresarios que apuestan por el volumen, pero se paga con el deterioro del espacio público, la seguridad y el bienestar de los vecinos, como dice Òscar Portela.
    Al final, Lloret vive una paradoja, es un negocio privado rentable para muchos, pero una marca pública en quiebra, que pagarán sus ciudadanos. Mientras no se regule esa brecha, iniciativas valientes como la de Òscar Portela seguirán siendo expulsadas por el propio sistema.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *

Articles relacionats

Back to top button