Heber Abelleira, venezolano en Lloret de Mar, comparte su dura realidad, su lucha y el drama tras la dictadura de Maduro

La madrugada que cambió el rumbo político de Venezuela
El pasado 3 de enero, de madrugada, los soldados estadounidenses altamente entrenados de la Delta Force, bajo órdenes de Donald Trump, irrumpieron en la casa de Nicolás Maduro en Caracas para detenerlo. Se escucharon al menos siete explosiones y varios sobrevuelos de aeronaves.
Maduro, que dormía junto con su esposa Cilia Flores, “fue rápidamente arrestado bajo custodia cuando intentaba huir a su particular búnker (habitación segura reforzada con acero)”. Marido y mujer fueron arrestados y llevados a Estados Unidos de inmediato.

- Fuente: fotografía publicada por el presidente Donald Trump en la plataforma Truth Social.
El objetivo de la detención era claro: derrocar a Nicolás Maduro del poder, un presidente que lleva a sus espaldas años de dictadura.
Actualmente, Nicolás Maduro se encuentra en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn (MDC Brooklyn), de Nueva York, prisión que describen como inhumana. A día de hoy, “esperan una sentencia dentro del juicio por narcoterrorismo, conspiración, tráfico de drogas, lavado de dinero, tenencia de armas, entre otros”.

- Fuente: El País México.
Vivir fuera para poder vivir: el testimonio de Heber Abelleira

Hace 18 años que el venezolano Heber Abelleira llegó a España y vive en Lloret de Mar. Aquí tiene toda su vida: ha formado su familia junto a su mujer y sus dos hijos, y también disfruta de la compañía de familiares y amigos que consiguieron salir del país. Heber nos expone que ya “han salido más de 8 millones de venezolanos del país”.
“Venezuela es inseguridad y miseria; y si tienes una ideología diferente a la suya, van totalmente en contra tuya”.
Heber Abelleira
La represión y el control que sostiene la dictadura
El control y la represión son enormes, tanto que si te manifiestas, te pueden matar. Además, “te controlan el WhatsApp o el Facebook; directamente te espían” por si vas en contra del gobierno o difundes comentarios ofensivos hacia el régimen. Heber nos explica que han llegado a meter presos a personas mayores, a madres, más de 30 años por motivos como los previos descritos. Ellos deciden los años de prisión a su antojo, ya que cambiaron la Constitución para ellos mismos violarla.
“En Venezuela, la cárcel es un centro de torturas. Si no te mueres ahí, sales muy mal”.
El objetivo de la dictadura de Maduro es mantener al pobre esperanzado, aunque los gobernantes, en verdad, sean capitalistas.
“Nos da igual el petróleo si nos liberan de la dictadura”
Heber asegura que “el 80% de los venezolanos consideran la actuación de Estados Unidos una liberación. A lo mejor las formas no han sido las correctas, pero no lo consideran invasión como muchos dicen”.
Venezuela ha vivido 27 años con violaciones de derechos, censura, violencia y lleva todo este tiempo pidiendo ayuda y nunca les hicieron caso. “Todos los organismos, que son socialistas, han hecho la vista gorda y después, cuando ha entrado la derecha de Trump, dicen que es invasión”, cuando la mayoría de venezolanos que han vivido estos años no lo ven así.
En Venezuela, ya se celebraron unas elecciones, las cuales no se respetaron porque Maduro se autoproclamó presidente cuando había perdido (ganó Urrutia con un 73%). “Pero el pueblo no tiene ningún problema en repetirlas”, explica Heber. Ahora, que Estados Unidos tiene a Maduro, también se está a la espera de que caiga toda la cúpula de gobernantes que quedan, unas 10 personas”, que son las mismas que piden la liberación de Maduro.
Otro grupo de gente argumenta que Trump ha actuado así solo por el interés petrolífero de Venezuela, ya que es una de las potencias petroleras más grandes del mundo, junto con Cuba.
“Cubanos, rusos o chinos también cogen nuestro petróleo, pero ahora se preocupan solo del petróleo que nos pueda coger Trump y Estados Unidos”.
Heber Abelleira
Los venezolanos, en cambio, que ya son conscientes de ello, aclaman: “Nos da igual el petróleo si nos liberan de la dictadura”.
Tres casos que reflejan la represión y la inseguridad durante el régimen dictatorial de Nicolás Maduro
- Hermano de Heber
Heber volvió a Venezuela el año 2011 porque mataron a su hermano porque querían robarle la moto. Su pareja estaba embarazada de 8 meses. Y al final, le robaron la moto y la vida.
Las muertes violentas eran diarias y había un clima de gran inseguridad y miseria. Y como dato impactante, cuando Heber fue a reconocerlo, le dijeron que era la muerte 256 de la semana, una cifra desorbitadamente elevada.
“En Venezuela, te matan por dinero, pero también por si no lo tienes”.
- Hermana de Heber
Es abogada y firmó en contra del régimen. En consecuencia, nunca pudo ejercer su profesión en Venezuela. Es un claro ejemplo de que el gobierno lo sabe todo.
- Nahuel Gallo
El militar argentino Nahuel Gallo, con esposa e hija venezolanas, fueron juntos a Venezuela. Ahí, el 8 de diciembre de 2024, lo detuvieron y lo acusaron de ser espía argentino en contra del gobierno. Hoy día, sigue preso.
Estas son solo tres historias descabelladas e impactantes de las miles que los venezolanos han tenido que soportar. No hemos explicado más historias personales ni hemos dado más detalles, ya que hay familiares y amigos de Heber aquí en Lloret que a lo mejor, en un futuro, quieren volver al país y les da miedo participar en una publicación en contra de la dictadura de Maduro, pues las consecuencias son crueles y despiadadas.
A día de hoy, a él ya no le queda ningún familiar cercano en el país, excepto la novia de su hermano e hijo y unas cuantas amistades que están buscando la forma de salir, a las que intenta ayudar con envíos de dinero, pese a ser muy complicados de efectuar por el control gubernamental que tiene el país.
El futuro de Venezuela: el reto de volver a empezar
Heber aclara que “después de 27 años de régimen, las cosas no se arreglan en dos días. Aunque Venezuela es un país petrolero y puede tener un crecimiento rápido, si tiene que hacer un cambio rotundo, calculo que serían unos 20 años para que pueda recuperarse”. Heber, pese a este cambio de acontecimientos, cree que no va a volver a su país natal, ya que tiene toda su vida hecha aquí en Lloret de Mar.
En este momento, las fronteras están cerradas: nadie puede entrar ni salir. Delcy Rodríguez, mano derecha de Maduro, es quien está al mando de Venezuela. Sin embargo, Estados Unidos va anunciando, poco a poco, cómo pretende “gestionar Venezuela”. Por ahora, tal como informan se llevará a cabo un “plan de tres fases: estabilización, recuperación y transición”.



