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Cartas al Director | Un exalumno del Ventijol rompe el silencio: ‘Lo que vivimos no puede repetirse, los niños no se tocan.’

Ha llegado a nuestra redacción un escrito acompañado de documentos que pertenecen a un antiguo alumno del CEE Ventijol de Blanes, Juan Lankamp, de 29 años, sobre las quejas que recaen sobre el centro, al que asisten también alumnos de Lloret. Lankamp ha decidido hacer pública una carta dirigida a la dirección de su antiguo colegio, en la que expone las quejas y denuncias que sostiene haber trasladado recientemente a distintas autoridades.

Lankamp, que cursó once años en el centro, afirma haber puesto en conocimiento de la Oficina Antifraude y de la autoridad judicial diversos hechos que considera delictivos. Su testimonio parte de una agresión sufrida en 2003 —por la que hubo condena— y asegura que, a su juicio, esos episodios no fueron aislados.

Con esta carta, explica que busca abrir un debate público y evitar que situaciones similares puedan repetirse.

Carta dirigida al exdirector del CEE Ventijol

  • Sr. Xavier Hernáez Rioja (director en el periodo 1998–2018), por Juan Lankamp Riaza, exalumno del centro:

Sr. Hernáez Rioja:

Mi nombre es Juan Lankamp Riaza, exalumno del CEE Ventijol entre los años 2001 y 2011. Le escribo a raíz de las investigaciones actuales que, según se ha informado públicamente, se están llevando a cabo sobre presuntas agresiones e irregularidades en el centro durante su etapa como director.

Quiero dejar claro que mi testimonio se refiere únicamente al período en el que fui alumno (2001–2011). Los hechos que están saliendo a la luz durante estas últimas semanas forman parte de investigaciones en curso, pero en mi caso personal viví situaciones graves hace ya años, en especial la agresión que sufrí en 2003 a manos de una monitora, hecho que mi familia denunció y que terminó con una sentencia favorable en el Juzgado de Blanes.

Recuerdo que, cuando mi madre trasladó la denuncia al centro, usted afirmó que todo era “un invento mío”. Por eso hoy le pido que diga la verdad. Desde mi perspectiva de entonces, y según comentábamos entre algunos alumnos y miembros del personal, usted conocía lo que ocurría. En mi experiencia, no actuó como un director que protegiera adecuadamente a los niños, sino como alguien más preocupado por otros intereses.

A lo largo de mis años en el centro, no vi que se tomaran medidas reales ante las quejas por agresiones. También presencié situaciones que consideré irregulares, como el día en que usted me entregó un sobre con dinero para pagar a un joven que había realizado un trabajo, o cuando se incluían como actividades “aprobadas” tareas como limpiar coches ajenos sin recibir pago.

Según lo que yo viví y los testimonios que he escuchado posteriormente, usted tenía conocimiento de la conducta de monitoras como Salud, quien me agredió y fue condenada, o Isabel, del autobús escolar. Sin embargo, desde mi punto de vista, se mantuvo en silencio. También recuerdo la presencia de monitores en prácticas, como un tal Sergio, vinculado al casal de verano del Ayuntamiento de Blanes, lo que contribuía a que nadie hablara.

Durante mis años en el centro, usted transmitió a varios profesores la idea de que yo “me inventaba cosas”. Eso ha pesado sobre mí durante mucho tiempo. Pero aquí sigo, dispuesto a contar lo que viví si un juez requiere mi testimonio.

Si finalmente se celebra un juicio por los hechos que actualmente se investigan, espero que usted comparezca y dé las explicaciones que correspondan. En la denuncia formal presentada recientemente se le menciona en relación con un posible encubrimiento durante aquellos años, extremo que deberá esclarecerse en sede judicial.

Los niños merecen protección, respeto y justicia. Y confío en que esta vez la verdad pueda salir a la luz donde corresponde: ante un tribunal”.

Atentamente,
Los niños no se tocan.

Juan Lankamp Riaza

____________

Por otro lado, aunque no está relacionado con la denuncia de Juan Lankamp Riaza publicada en esta misma publicación, hemos recibido una carta de un padre de un alumno del Ventijol que pone en valor el trabajo que se realiza en el centro denunciado donde tiene a su hijo matriculado. La controversia sobre el trato de algunos monitores está servida: por un lado, alumnos con acusaciones de agresiones y padres que convocan movilizaciones para exigir la destitución del actual director, acompañados de decenas de pruebas aportadas; por otro, también hay padres que defienden al centro, como Ricardo Bueno Barrero, quien ha compartido con nuestro medio su Carta al Director.

Cartas al Director: “Vocación y respeto: la verdad que pocos cuentan sobre el Ventijol de Blanes”


Como padre de un alumno del Colegio Ventijol de Blanes, siento la necesidad de levantar la voz en un momento en el que se están difundiendo comentarios negativos que, desde mi experiencia real y diaria, no reflejan la verdad del centro. He tenido la suerte de ver crecer a mi hijo en este colegio y, por eso, quiero ofrecer una perspectiva honesta, basada en hechos y vivencias, no en rumores ni en titulares que a veces se amplifican sin fundamento.

Desde el primer día, tanto los profesores como el personal del comedor han tratado a mi hijo con un cariño, un respeto y una dedicación que van mucho más allá de lo que uno espera. Para mí, el verdadero valor de un colegio no está solo en sus instalaciones o en su organización, sino en las personas que lo forman. Y en el Ventijol, las personas importan. Lo he comprobado cada día.

Me sorprende escuchar críticas tan duras cuando, fuera del horario escolar, los profesores y las tutoras del comedor se encuentran a mi hijo por Blanes y se detienen para hablar con él, interesarse por cómo está y dedicarle un momento genuino de cariño. Eso no se fuerza, no se actúa ni se simula. Eso es vocación y afecto real hacia los niños. No creo que alguien que actúa así fuera del colegio, en su tiempo personal, pueda ser tachado de lo que algunos están diciendo.

Tengo la sensación de que, a veces, una sola noticia o comentario malintencionado puede encender una mecha que otros se apresuran a seguir sin conocer la realidad. Vivimos en un tiempo en el que algunos buscan protagonismo rápido, aunque sea a costa de dañar el trabajo y la reputación de gente que lleva años dedicando su vida a la educación y al cuidado de los niños. Y sinceramente, eso duele, porque no es justo.

Quiero compartir también algo personal: mi mujer trabaja en el comedor del colegio. Lo hace, a pesar de que no necesita ese ingreso, porque siente que forma parte de una familia educativa y porque quiere estar cerca de los niños. Cobra menos de quinientos euros al mes, pero sigue allí por cariño, porque cree en el proyecto, y porque sabe que hace una labor que aporta.

Que alguien que trabaja por pura vocación sea puesto en duda, o que su lugar de trabajo sea atacado injustamente, afecta mucho más de lo que la gente imagina. Sé que ningún colegio es perfecto, como tampoco lo somos las familias, los niños ni absolutamente nadie. Pero una cosa es detectar aspectos a mejorar —que siempre existen— y otra muy distinta es cargar contra un centro que, desde dentro, sabemos que funciona, que cuida, que protege y que educa desde el respeto y el afecto.

Por eso escribo esta carta. Para que también se escuchen las voces de quienes vemos el día a día del Ventijol. Voces que no buscan ruido ni polémica, sino justicia. Voces que quieren recordar que detrás de cada colegio hay personas que trabajan duro y que merecen ser valoradas por lo que realmente hacen y no por lo que algunos interesadamente dicen.

El Colegio Ventijol ha sido, es y espero que siga siendo un lugar seguro para mi hijo y para muchos otros. Y quiero agradecer públicamente a todos los que forman parte de él por su entrega, su paciencia, su cariño y su profesionalidad.

Ricardo Bueno Barrero
Padre de alumno del Colegio Ventijol de Blanes

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